
Los que heredan
«Cuando ustedes siguen los deseos de la naturaleza pecaminosa, los resultados son más que claros: inmoralidad sexual, impureza, pasiones sensuales, idolatría, hechicería, hostilidad, peleas, celos, arrebatos de furia, ambición egoísta, discordias, divisiones, envidia, borracheras, fiestas desenfrenadas y otros pecados parecidos. Permítanme repetirles lo que les dije antes: cualquiera que lleve esa clase de vida no heredará el reino de Dios» Gálatas 5:19-21
Todos los cristianos lidiamos con el intríngulis de las presiones de todas estas “conductas” mencionadas en esta lista. La diferencia con nosotros es que llevamos una lucha constante e interminable, por apagar, por atenuar, por diluir y por desligarnos de tales comportamientos.
Y otra cosa que nos diferencia es que vamos triunfando en nuestra lucha, que vamos viendo el progreso, el avance, la victoria sobre los malos hábitos. Al principio de nuestra conversión, los cambios son más radicales, más notorios. Luego, por caminos de la Fe, vamos creciendo como los árboles, imperceptiblemente, pero contundentemente.
Con el tiempo nos hacemos como un gran roble: difícil de tumbar. Ésta es la herencia de los hijos de Dios, el Ministerio del Espíritu Santo sobre Sus redimidos.
14 Marzo 2026

