
En nuestra cultura se da mayor valor a la percepción que a la realidad; es decir, que el parecer ser se ha convertido en algo más importante que ser verdadero.
Muchos se esfuerzan para crear una imagen de perfección y de bienestar en las mentes de los demás haciendo que sus situaciones verdaderas estén ocultas.
Esto significa que tienen que construir una fachada falsa, en un intento de mantener oculto lo que les pueda estar ocurriendo; en la mayoría de los casos convirtiendo a la persona en alguien con un corazón endurecido y lleno de orgullo.
Pero a mayor fachada, menos apertura tendrá sobre los demás y pocos amigos sinceros estarán a su lado.
Para amar a alguien es necesario conocerle completamente y sin máscaras.
La verdad es que Dios ya conoce los secretos de nuestro corazón y algún día los sacará a la luz, aunque no lo queramos, lo dijo Jesús en el evangelio de Lucas, capítulo 8, verso 17, que dice, “Porque no hay nada oculto que no llegue a manifestarse, ni hay nada escondido que no haya de ser conocido y de salir a la luz”. (RVC)
Esta no es una amenaza de Dios, sino que Él sabe que cuando las cosas salen a la luz es cuando puede comenzar la verdadera restauración y que a partir de allí se comienza a establecer la real relación, tanto con el Señor y como con los demás, una relación sin máscaras y sin secretos.
Si bien Dios ya conoce los secretos de nuestro corazón, no recibiremos la plenitud de lo que Él tiene aquí en la tierra para nosotros hasta que le abramos totalmente nuestro corazón a Él.
En Su amor el Señor nos espera con la expectativa de que rindamos nuestra vida a Él y que apliquemos realmente lo que está escrito en Su Palabra como algo que vivimos diariamente y sin oscuridad.
Hoy el Señor está tocando la puerta de nuestros corazones para que podamos dejarlo entrar para amarnos, sanarnos, y liberarnos.
Decida derribar cualquier fachada que haya construido; sea transparente y comprométase a vivir sin oscuridades en su vida, sacando de su interior lo que nunca ha querido sacar a la luz.
Habla con Dios, pídele perdón, cuéntale tus secretos, tomate un tiempo para reflexionar sobre tu vida, y pídele al Espíritu Santo que te revele los motivos por los que no has podido sanar aspectos de tu vida. Hazlo confiando en que tu Dios es un buen Padre; que Él ya conoce los secretos de tu vida; teniendo la certeza de que Él no te rechazará, ni está enojado, ni mucho menos avergonzado, simplemente quiere amarte y que así libremente puedas experimentar el amor de tu Padre celestial a plenitud.
Oremos “Amado Señor, hoy reconozco que hay áreas de mi vida que no dejo ver y que las tengo ocultas en el fondo de mi corazón, te pido perdón por actuar de esta manera. Ayúdame a vivir sin caretas, ni mentiras para esconder mi verdadero yo, y que por el contrario pueda vivir libre de toda oscuridad en mí, lo oro en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo, “Porque no hay nada oculto que no llegue a manifestarse, ni hay nada escondido que no haya de ser conocido y de salir a la luz”. Lucas 8:17 (RVC)
Buen Dia
Juan C Quintero
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