
«Hermanos, nosotros no somos esclavos de la ley, sino que somos libres. No somos como el hijo de la esclava, sino como el de la mujer libre» Gálatas 4:31
El tema de la esclavitud en la Biblia es uno de los preferidos por los haters de Dios, eso que buscan culparlo de todo, por cierto, de todo lo malo que hace el hombre. Claro, como todo el que no entiende, porque desconoce el contexto, porque ni siquiera se molesta en investigar o estudiar, ¿cuánto más pensar o razonar?.
En la antigüedad había dos formas de caer en la esclavitud. Una era por no poder pagar una deuda. La otra era como resultado de guerras o incursiones armadas de grupos que traficaban con todo lo que dejara dinero, incluyendo las personas. De modo que la esclavitud era una realidad social pura y dura, algo que nunca vino de Dios, por cierto.
La Ley de Moisés reguló la esclavitud, en lugar de prohibirla, porque Dios sabía que en este “sistema de cosas” la esclavitud siempre estaría presente. Así que, gracias a la Palabra de Dios, muchos amos trataron a sus esclavos tan humanamente, que decidieron quedarse siendo esclavos. Otros fueron liberados por pura gracia por sus amos, porque éstos eran piadosos. Y otros pudieron liberarse a sí mismos pagando su libertad, porque había una Reglamentación al respecto.
Dios no se pone de ridículo rebajándose a la cháchara de los hombres, que tanto nos gusta pasárnosla hablando disparates, Dios resuelve y da soluciones prácticas.
28 Febrero 2026

