
Los encuentros y reuniones con seres queridos y con amistades en ambientes distencionados alegran el alma, porque en esos espacios no esta el profesional, ni el empresario; tampoco esta el rico o el pobre, sino que es un grupo de personas que con gusto y libertad comparten tiempo juntos.
Quiero comparar esta clase de reuniones con los encuentros con Dios, aquellos en los que intencionalmente un cristiano busca tener un tiempo de intimidad a solas con el Señor, igualmente despojándose de toda condición, cargo o posición en la tierra, para ser simplemente un ser humano a los pies del Señor.
Creo que muchas personas que han aceptado a Jesús en sus vidas para que Él sea su Señor y Salvador, no han experimentado tener este tiempo a solas con Él, pero este es un acto que todos debemos convertir en un hábito permanente.
En la Biblia se relata como Jesús se retiraba para que la fama no le cambiara el corazón, tal y como está descrito en el evangelio de Lucas, capítulo 5, verso 16 que dice “Él, por su parte, solía retirarse a lugares solitarios para orar”. (NVI)
Igualmente, en el evangelio de Marcos, capítulo 1, verso 35, dice que, Jesús, “Muy de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, Jesús se levantó, salió de la casa y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar”. (NVI)
Al pasar tiempo con Dios a solas grandes cosas ocurren, la primera y quizás una de las más importantes es que se conserva el corazón humilde, porque cada vez que alcanzamos una nueva meta hay la tendencia natural a tener una alta estima personal, la que te puede llevar a creerte superior a los demás; pero un encuentro diario con el Señor te ayudará a mantener tu perspectiva de tu identidad en Dios.
Pero, hay mucho más, porque cuando nos apartamos a solas – tal y como Jesús lo hizo y nos lo dejó como ejemplo; vamos a recibir, visión, dirección y guía; se reforzará tu fe en Él; habrá paz, porque el Señor te dará revelaciones que traerán entendimiento de que la mirada debe estar puesta en lo eterno más que en lo temporal; se renovarán tus fuerzas para continuar cumpliendo el llamado que Dios te ha hecho.
Al pasar tiempo con Dios a solas, aprenderás a tomar las decisiones importantes con el direccionamiento del Señor; ese encuentro con Dios te ayudará a revisar tu vida para que puedas hacer cambios, e incluso para descongestionar tu vida.
Experimentarás la restauración del gozo, es decir que se cumple lo que el Salmo 16, verso 11 expresa cuando dice que “en Su presencia, en la presencia de Dios, hay plenitud de gozo”
Por lo tanto, el mejor y más productivo encuentro que debes intencionalmente buscar es con el Señor.
Oremos “Amado Señor, hoy me pongo delante de ti para darte gracias, infinitas gracias por tu amor, por darme mas de lo que yo pueda pedir o merecer. Gracias porque en cada encuentro contigo puedo darme cuenta de que eres un Dios real, que Tu guía es mi luz para el caminar diario; que tus revelaciones traen paz y direccionamiento. Gracias porque Tu Santo Espíritu está en mí, advirtiéndome sobre los peligros y mostrándome las decisiones que debo tomar. Reconozco que este tiempo en tu presencia restaura mi gozo y me fortalece para enfrentar un nuevo día, lo creo y declaro en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo “Muy de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, Jesús se levantó, salió de la casa y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar”. Marcos 1:35 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
www.buendiatodoslosdias.com
