
Creo que muchas personas a veces se levantan por la mañana sintiéndose como si les hubiera pasado un camión por encima.
Sienten un cansancio que no es solo físico, sino que es el peso de las responsabilidades, la carga de los problemas sin resolver y el desánimo por llevar una vida con rutinas monótonas que drenan su energía y su ánimo.
Y aunque intentan poner una sonrisa ante la situación, por dentro solo quieren rendirse.
Es importante que sepas que el espíritu se fatiga igual que el cuerpo y que necesitamos una fuente de poder que vaya más allá de una taza de café extrafuerte o una larga siesta; lo que necesitamos es una fuerza con el poder para recargar nuestro ser interior hasta en los momentos más agotadores.
En la Biblia, en el libro de Salmos, capítulo 28, verso 7, dice así: “El Señor es mi fuerza y mi escudo; mi corazón en él confía; de él recibo ayuda. Mi corazón salta de alegría, y con cánticos le daré gracias”. (NVI)
¡Qué gran declaración!
Te invito a ver este versículo como una inyección de renovación para tu vida, porque nos recuerda que nuestra fuente de energía no tiene que depender de las circunstancias o de nuestra propia capacidad limitada.
El secreto para no desfallecer está en confiar en el Señor.
Pero esta confianza no significa pasividad, sino que es una acción intencional de rendir nuestra debilidad a Su poder, con acción de gracias.
Así, cuando las situaciones te agobian y el cansancio te lleva a pensar en rendirte, Dios tiene el poder para darte un suministro sobrenatural de fuerza.
Y aunque Él no te mueva del lugar en donde estes, sí te da las fuerzas para superarlo, te da la sabiduría y la gracia para avanzar en la vida, porque no son algo natural, sino que es una fuerza que no se explica con la mente, sino que es poder de Dios, algo sobrenatural que Él te da para no rendirte.
Te motivo para que te tomes cinco minutos para orar, dar gracias y confesar tu dependencia total en Él para renovarte las fuerzas de acuerdo con Su promesa.
Oración: “Amado Señor, reconozco que me he sentido cansado(a) y que mi fuerza se ha debilitado, pero hoy decido confiar en Ti. Te entrego mis cargas y mi fatiga, y pido que, conforme a Tu Palabra, renueves mis fuerzas. Ayúdame en este día con la energía que solo Tú puedes dar, lo oro en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo: “El Señor es mi fuerza y mi escudo; mi corazón en él confía; de él recibo ayuda. Mi corazón salta de alegría, y con cánticos le daré gracias”. Salmo 28:7 (NVI)
Buen Día
Juan C Quintero
Buendiatodoslosdias.com
