asombrosa bendición. Jonás desobedeció a Jehová en ir
a predicar a Nínive y toma una nave para ir Tarsis; Jehová hace
soplar un gran viento en el mar lo cual causo una gran tempestad
por la desobediencia de Jonás y los marineros lo echan al mar.
Pero Jehová tenía dispuesto un gran pez para que se
tragara a Jonás. El ora a Dios desde el vientre del pez.
El ora con fervor al Dios que escucha el clamor, responde
y salva. Jehová oye su clamor y por orden Suya, el pez vomita
en tierra a Jonás. ¡Cuán grande y misericordioso es Nuestro Dios!
Cuando mi alma desfallecía en mí, me acorde de Jehová,
y mi oración llegó hasta ti, hasta tu santo templo.
Jonás 2:7
