Le pediré sabiduría a Dios para saber escuchar ya
que es una de las habilidades menos desarrolladas
entre los seres humanos. Hay realmente dos clases
diferentes de escuchar: el escuchar natural en interacción
con otros y el escuchar espiritual a la voz de Dios.
Si oye, sabe que música suena, si escucha,
sabe lo dice la canción.
Bienaventurado el hombre que me escucha, velando
a mis puertas cada día, aguardando a los postes
de mis puertas. Porque el que me halle,
hallará la vida, y alcanzará el favor de Jehová.
Prov. 8:34-35
