Dios ve lo profundo de nuestros corazones
y todo lo sabe. ¿Vivo cada día de tal manera que
Dios podría decir sobre mí: Este es mi hijo
amado, en quien tengo complacencia?
Y Jesús, después que fue bautizado, subió enseguida
del agua, y en ese momento los cielos le fueron
abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía
como paloma y se posaba sobre El.
Y se oyó una voz de los cielos que decía:
Mateo 3:16-17
