Cuan maravilloso es tener amor en nuestras vidas.
El amor te impulsa a dar de ti mismo a los demás sin esperar nada a cambio. El amor hace que consideres a los demás y los aceptes tal como son, aun cuando su conducta no sea merecedora de tu aprecio.
El amor no es egoísta ni codicioso. El amor rompe las barreras ya sea de raza y/o condición social.
El amor hace que veamos la belleza de los demás como creación de Dios y los aprecies por lo que son.
Realmente no es fácil pero si queremos agradar a Dios y nos depositamos en sus manos, podemos vivir una vida en amor.

El amor es sufrido, es benigno, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor, no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad.
1 Corintios 13:4-6
