El único Mesías autentico es el que describe
las Escrituras. Cualquier persona o cosa que
represente a un Jesus diferente al de la Biblia
promueve a un “burro disfrazado de león”.
Toda la escritura es inspirada por Dios
y útil para enseñar, redargüir, corregir
y para instruir en Justicia.
2 Timoteo 3:16
