gana el más fuerte, si no el que en ningún
momento duda de que es Dios quien da
la victoria. Nunca deje que el fracaso
de ayer, te impida la victoria de hoy.
Si se puede!

Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía,
sino de poder, de amor y de dominio propio.
2 Timoteo 1:7
