Las bendiciones de ser redimidos por la sangre
de Cristo son ilimitadas. De manera que cuando
los cristianos escuchamos que alguien ha sido
liberado del pecado, nos sentimos gozos y
regocijados porque el propósito de morir
Jesus en la cruz, ha sido cumplido.
En esto hemos conocido el amor,
en que él puso su vida por nosotros.
1 Juan 3:16
