
Sin que muchos se den cuenta el miedo ha entrado sutilmente en el mundo y está afectando a los corazones y a las mentes de los cristianos.
Aunque se conoce lo que la Palabra de Dios dice al respecto, como, por ejemplo, en el Salmo 27:1, que dice “El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El Señor es la fortaleza de mi vida; ¿de quién temeré?”.
Ciertamente no hemos sido inmunes al poder del miedo; ha habido ocasiones en las que hemos tenido que afrontar el miedo al hombre que amedrenta, el miedo al futuro incierto, el miedo a fracasar en los intentos, el miedo al rechazo; el miedo a la soledad; etc.
Te pregunto, ¿Tú, en cuales áreas has permitido que el miedo aparezca?; ¿el miedo te roba la paz?
En la Biblia, Jesús dijo lo siguiente en el evangelio de Juan capítulo 14, verso 27, “La paz les dejo, mi paz les doy. No como el mundo la da yo se la doy a ustedes. No se turbe su corazón ni tenga miedo.”. (RVA)
La realidad es que nos hemos conformado con la paz del mundo. El versículo de hoy nos hace pensar en que la paz del mundo no soluciona el miedo y el temor a las cosas que experimentamos.
La paz del mundo nunca puede compararse con la paz de Dios, porque está basada en lo natural; lo que significa que, en lugar de resolver el problema real, el mundo sólo ofrece paz tratando con los síntomas, lo que no soluciona el fondo de las cosas.
Por otro lado, también, nos hemos centrado en las cosas equivocadas, porque el miedo y la fe no pueden coexistir, así que, si quiero aumentar mi nivel de fe, el miedo debe disminuir. Esto también es cierto para nuestra mente, porque aquello que se concentra en la mente, determinará cuánta fe o miedo tenemos.
Cuando te enfocas, creyendo con el corazón y colocando tu mente en Jesús, –el Príncipe de Paz, entonces tu fe crecerá; pero también funciona en la vía opuesta, es decir que si tu enfoque es en las circunstancias el miedo te llenara.
No permitas que el miedo marque a tu futuro. Mas bien, asume esta reflexión de hoy como un recordatorio sobre la necesidad de centrarte en el Señor.
Oremos, “Amado Señor, gracias por Tu paz. La paz del mundo nos deja preocupados y asustados. Hoy te presentamos nuestro corazón para que lo llenes de ti; te pedimos que busques en nosotros cualquier pensamiento de miedo o ansiedad; elimínalo y llévanos a tener una vida valiente a la que me has llamado, lo pedimos en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo, “La paz les dejo, mi paz les doy. No como el mundo la da yo se la doy a ustedes. No se turbe su corazón ni tenga miedo.”. Juan 14:27 (RVA)
Buen Dia
Juan C Quintero
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