Nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo… se dio a sí mismo por nosotros.
No hay nada en este mundo que pueda compararse a un amor que se da, no por sus amigos, sino por sus enemigos. Este es el amor que Jesús reveló. No podemos compararlo ni al sacrificio de un capitán que naufraga con su navío, ni al de una madre que muere para salvar a su hijo. Nada de las diversas religiones puede compararse, ni siquiera un poco, al amor de Jesús. Es absoluta y gloriosamente único. No hay nada en este vasto mundo que se parezca al amor de Dios por los pecadores.
Tal como soy de pecador
Sin más confianza que tu amor
Ya que me llamas vengo a ti
Cordero de Dios heme aquí.

