
Jesús, el “Padre Eterno”, es también el creador de la eternidad; no hay fin para Él.
Su bondad nunca se agotará; y Él como “Padre Eterno” nos ha dado como herencia “la vida eterna”
Te relato esto para que lo atesores en tu corazón, los discípulos de Jesús experimentaremos siempre de “Su bondad, justicia, misericordia, santidad, fidelidad, amor, sabiduría, revelación, y promesas y el crecimiento interior para parecernos a Él”.
David escribió “Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre.”; esto está en el libro de Salmos capítulo 16, verso 11.
¡Qué maravilloso será estar en la presencia de Dios, adorándolo!; Nuestro tiempo en el cielo estará lleno de una alegría indescriptible.
El cielo será increíblemente hermoso, y lo más importante, es que estaremos en la plena y completa presencia del Padre Eterno; viviremos y moraremos en la presencia de aquel cuya Gloria es indescriptible, un inimaginable lugar en el que cantaremos cánticos de alabanza y de honra al Señor permanentemente.
Jesús, el padre Eterno, vino a la tierra en forma de bebé para mostrarnos el camino al cielo, para reconciliarnos con el Padre Celestial y para que supiéramos que como sus hijos nos esperan mansiones en el cielo. El mas grande y precioso futuro nos espera, lleno de gozo y exento de todas las preocupaciones, dolores y dificultades de la vida en la tierra.
Démosle la Gloria al que Gloria merece, a Jesús nuestro Padre Eterno
Oremos “Padre Eterno, ayúdame a poner mi corazón en las cosas de arriba. Mientras considero mi glorioso futuro contigo ayúdame a correr con resistencia la carrera puesta delante de mí aquí en la tierra, esto lo creo y declaro en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo “Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre”. Salmos 16:11 (RVR60)
