
A veces por temor, por falta de identidad o por la forma en la que han sido criados, muchos adquieren la costumbre de vivir bajo el parámetro del “qué dirán” y terminan siendo personas complacientes.
Quizás no te has dado cuenta de que las personas son cambiantes y que tratar de complacer a todos, todo el tiempo es imposible.
Si así eres tú, o conoces a personas que hacen esto, que además se imaginan lo que pueden estar pensando los demás, y con base en esa percepción y su propio criterio los juzgan, los acusan o los valoran, entonces entran en un área gris de la que solo podrán salir si cambian su perspectiva interior.
Es claro de que ésta no es la forma en que Jesús quiere vivamos, simple y claramente porque Él no vivió así.
A Él sólo le importaba lo que una “persona” pensaba de él. Su Padre.
Todo lo que Jesús hizo giraba en torno a lo que su Padre quería, lo que a Él lo honraba, lo que le gustaba, lo que Él valoraba, y, sobre todo, lo que Él le había pedido que hiciera.
En la Biblia en la primera carta a los Tesalonicenses, capítulo 2, verso 4, dice así, “Al contrario, hablamos como hombres a quienes Dios aprobó y les confió el evangelio: no tratamos de agradar a la gente, sino a Dios que examina nuestro corazón”. (NVI)
También el apóstol Pablo instruyó sobre la clave en las relaciones humanas, es decir, que no se agrada a la gente, sino que se busca voluntariamente agradar a Dios y solo a Él.
Sigamos el ejemplo de Jesús y el consejo de Pablo, agrademos solo a Dios.
Porque, si le agradas a Él, si vives para Él, si sigues Su dirección, entonces no tendrás que preocuparte por si agradas a la gente o por lo que los otros hacen o dicen.
Oremos, “Amado Señor, hoy declaro que eres Tú a quien yo quiero agradar en todo en mi vida, dejo a un lado la complacencia y los pensamientos hacia los demás, porque en mi mente y en mi corazón solo está el agradar al Padre en obediencia al hijo y con la guía y el poder del Espíritu Santo, lo oro en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo: “Al contrario, hablamos como hombres a quienes Dios aprobó y les confió el evangelio: no tratamos de agradar a la gente, sino a Dios que examina nuestro corazón”. 1 Tesalonicenses 2:4 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
BuenDiaTodosLosDias.com
