
Vivimos en un mundo en el que las promesas se rompen, las escuchamos de los políticas, la vemos en la publicidad y hasta con personas en quienes hemos confiado plenamente; entonces es fácil volverse escépticos.
Pero gracias a Dios, existe una fuente de promesas que jamás fallará: la Palabra de Dios.
En la Biblia, en la segunda carta de Pedro, capítulo 1, verso 4, dice así, Así Dios nos ha entregado sus preciosas y magníficas promesas para que ustedes, luego de escapar de la corrupción que hay en el mundo debido a los malos deseos, lleguen a tener parte en la naturaleza divina” (NVI)
Cuando la duda intenta invadir tu corazón, aférrate a las promesas de Dios.
En el versículo de hoy se nos recuerda que por medio de Cristo, Dios nos ha dado «preciosas y grandísimas promesas, las cuales no son meras palabras de aliento; son un pacto, una garantía dada por el creador del universo».
Debes saber que promesas tales como “Nunca te dejaré ni te desampararé” (Hebreos 13:5) o “Todo lo que Dios hace será perpetuo” (Eclesiastés 3:14) su cumplimiento no depende de nuestros méritos, sino de Su carácter inmutable y fiel.
No permitas que las circunstancias te hagan dudar de Dios. Sus promesas son tu fortaleza en la tormenta, tu mapa en la oscuridad y tu certeza en la incertidumbre.
Estúdialas, medita en ellas, y ora confiado(a) de que Dios las cumplirá
Oremos, “Amado Señor, te agradezco porque tu Palabra es fiel y tus promesas son verdaderas. Te pido que aumentes mi fe para creerlas sin dudar y para declararlas sobre mi vida y mi familia. Que mi confianza esté firmemente arraigada en Ti, esto lo oro en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo: “Así Dios nos ha entregado sus preciosas y magníficas promesas para que ustedes, luego de escapar de la corrupción que hay en el mundo debido a los malos deseos, lleguen a tener parte en la naturaleza divina” 2 Pedro 1:4 (NVI)
Buen Día
Juan C Quintero
Buendiatodoslosdias.com
