
Me llama mucho la atención este versículo: “Entonces el Señor le dijo a Moisés: «El corazón del faraón está endurecido, y no quiere dejar ir al pueblo”. (Éxodo 7:14 – RVC)
Es una declaración fuerte y reveladora, que hace referencia a un hombre que se opone a Dios… a esa oposición se le llama “tener corazón endurecido”
Te preguntarás, ¿Cómo se llega a tener un corazón endurecido?. La respuesta debe hacernos reflexionar. Esta situación se presenta cuando la gente tiene una actitud de indiferencia hacia las cosas de Dios, aunque pueden estar escuchando la Palabra de Dios, lo que escuchan y conocen no les produce ningún efecto, están fríos; y es muy especial porque la misma palabra ablanda a otros corazones y los hace sensibles al Señor.
¿Cómo puede ser esto?; En la naturaleza tenemos un fenómeno parecido, el sol hace endurecer al barro, pero ablanda la cera; es el mismo sol, pero produciendo un efecto diferente en estos elementos.
Si usted está pasando por un momento donde le incomoda lo que se predica, un tiempo en el que la lectura de la Palabra de Dios no le llega, ni produce en usted avivamiento y revelación, entonces puedes tener el corazón endurecido a las cosas de Dios.
Hay muchos síntomas de endurecimiento del corazón, tales como, rechazo a la autoridad de Dios, desobediencia, justificación de la conducta pecaminosa, resistencia a la corrección, demasiado interés por las cosas de este mundo (profesión, trabajo, relaciones, bienes materiales), falta de interés en las cosas de Dios, dejar de servir en la Iglesia, dejar de congregarse, etc.
Mi oración de hoy es que el Señor, use este articulo devocional, para acercarte a Él, para producir en ti el cambio de actitud y de corazón.
En tal sentido quiero dejarte un principio para que lo apliques… “la condición del corazón de cada persona determina el resultado que obtendrá; quienes tienen un corazón sensible y dispuesto, escuchan la voz de Dios y se rinden a Él en obediencia”
Oremos pidiendo renovar el corazón para regresarlo hacia él “Padre celestial, hoy venimos a ti a colocar nuestra vida en tus preciosas manos. Reconociendo que el corazón se ha ido endureciendo, pero que deseo volver mi corazón a ti, rendirme a ti y volver a ser obediente a tu Santa Palabra, lo creo y declaro en el nombre de Jesús, Amen”
Versículo: “Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios; Mas el que endurece su corazón caerá en el mal”. Proverbios 28:14 (RVR1960)
Buen Dia
Juan C Quintero
