
Obedecer es mejor que ofrecer sacrificio; esta simple afirmación contiene el secreto para complacer a Dios.
La rebelión y la desobediencia ocurren cuando se interpone la voluntad propia voluntad por encima de la voluntad de Dios, lo que lleva a que se tomen decisiones propias.
La Biblia relata como los problemas del rey Saúl empezaron cuando se llenó de orgullo y empezó a tomar decisiones alejado de la voluntad de Dios. (lee 1 Samuel 15)
La rebelión, sumada al orgullo y la arrogancia nos hacen creer que sabemos más que Dios y que nuestros caminos y decisiones son mejores.
El Señor, no necesita ayuda para que pensemos por Él, sino que hagamos lo que Él manda.
Y eso fue precisamente lo que Dios encontró en David, un joven pastor que poseía un corazón para obedecerle completamente.
Fue así por ambas razones, por la rebeldía de Saul y por el corazón obediente de David, que el Señor tomó el Reino de Saúl y se lo otorgó a David.
La obediencia total también fue una característica de la vida de Jesús; puesto que Él nunca antepuso su propia voluntad a la del Padre Celestial.
Lo vemos cuando estuvo en el desierto, lo podemos observar durante su ministerio, es totalmente claro cuando estuvo orando en el jardín de Getsemaní y obviamente cuando estuvo en la Cruz. La obediencia de Jesús fue absoluta y sin cuestionamientos.
Es así como también, nuestro poder con Dios descansa en nuestra obediencia a Él. Siempre debemos recordar esto, ¡lo importante no es que hayamos hecho algo por Dios, sino que hayamos hecho lo que Dios quiso que hiciéramos!
Versículo “Samuel respondió: «¿Qué le agrada más al Señor: que se le ofrezcan holocaustos y sacrificios, o que se obedezca lo que él dice? El obedecer vale más que el sacrificio, y el prestar atención, más que la grasa de carneros”. 1 Samuel 15:22 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
