
Una de las más grandes derrotas de la vida comienza cuando alguien se considera que es inadecuado, que no tiene talento o que no va a poder ejercer una actividad o encajar en un grupo.
Quizás en nuestra sociedad, y hoy al igual que en otras épocas, se experimente la discriminación y el rechazo; pero para Dios no hay personas inservibles, todos pueden calificar, ser aptos y bien recibidos en el Reino de Dios.
Dice la Biblia en 1 Corintios 1:26-27 lo siguiente: “Hermanos, consideren su propio llamamiento: No muchos de ustedes son sabios, según criterios meramente humanos; ni son muchos los poderosos ni muchos los de noble cuna. Pero Dios escogió lo insensato del mundo para avergonzar a los sabios, y escogió lo débil del mundo para avergonzar a los poderosos”.
Dios usa a quien Él quiera y no lo hace por merecimiento humano, ni por nivel de estudios o por capacidades especiales; Él escoge a quien está dispuesto a ser obediente a Su Palabra, y lo mejor de esto es que, como dicen los versos anteriores, al insensato lo vuelve sabio y al débil poderoso, para que tanto el “sabio” como el “poderoso” de la tierra se avergüencen.
Tres mujeres se nombran en la genealogía de Jesús que están nombradas en Mateo, capítulo 1. En los primeros 16 versos encontramos a Tamar, una viuda que se hace pasar por prostituta y engaña a Judá para quedar embarazada (Génesis 38); Rahab, mujer amorrea y prostituta, es quien le ayuda a los espías en tiempo de Josué a escapar por la muralla, hecho que marcó el inicio de la toma de Jericó; finalmente, ella fue redimida y aceptó vivir bajo los preceptos de Dios (Josué 2); y Betsabé (nombrada como la mujer de Urías), quien cometió adulterio con David, pero a quien Dios convirtió en la madre del rey Salomón (2 Samuel 11).
Así se comprueba una vez más que Dios restaura y usa a quien esté dispuesto a vivir y actuar bajo Su sombra y cobertura.
Tu historia no ha terminado, tu destino no se ha estancado; lo que necesitas es la restauración, la renovación de la mente y el empoderamiento que se produce cuando Jesús es el centro de tu vida.
No existe pecado que el Señor no pueda perdonar y no existe ninguna persona genuinamente arrepentida a quien el Señor rechace.
Cualquier pasado de dolor, al igual que cualquier victoria sobre un vicio, pecado oculto u otros males con los que las personas hayan convivido pueden ser una poderosa herramienta testimonial en las manos del Señor, para rescatar y liberar a otros.
Si le abres el corazón al Señor, Él cambiará tu situación; pasarás de derrotado a victorioso.
No te fijes en las limitaciones personales; todos encajamos perfectamente para que se cumpla el propósito de Dios de ser restaurados. No te desanimes, entrégale completamente tu vida a Jesús y Él hará.
Oremos: “Señor, gracias por ser un Dios que no discrimina, donde todos tenemos oportunidades. Renuncio a la autocrítica que me hace sentir inadecuado(a), y me coloco en tus manos para que me fortalezcas y me uses para tus propósitos. Acepto Tu Sabiduría y pongo a un lado mis pensamientos limitantes, sabiendo que así alcanzaré nuevas alturas en mi relación contigo, lo creo y lo declaro en el Nombre de Jesús. Amén.”
Versículos: “Hermanos, consideren su propio llamamiento: No muchos de ustedes son sabios, según criterios meramente humanos; ni son muchos los poderosos ni muchos los de noble cuna. Pero Dios escogió lo insensato del mundo para avergonzar a los sabios, y escogió lo débil del mundo para avergonzar a los poderosos” 1 Corintios 1:26-27 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
Buendiatodoslosdias.com
