
Mucho se habla acerca de las bendiciones y de las maldiciones, pero los cristianos necesitamos tener claros los conceptos y los fundamentos bíblicos para vivir la vida que Dios quiere que tengamos.
Lo primero que quiero resaltar es que Cristo fue hecho una maldición en la cruz para que pudiéramos ser salvos, es decir que por este sacrificio de Jesús somos aceptados para recibir las bendiciones de Dios
Las palabras “bendecir” o “bendición” aparecen más de 410 veces en la Biblia dándonos a entender que la voluntad de Dios es traer el bien para nosotros.
Por otro lado, la palabra maldición aparece cerca de 160 veces; esto quiere decir es que también es algo real y que está escrito en la Palabra de Dios
Fue así como Jesús tuvo que ser hecho una maldición para que pudiéramos ser redimidos de la maldición y poder así recibir las bendiciones
En Cristo hemos sido hechos vencedores sobre el poder del pecado, de las maldiciones y de la muerte eterna, y en él hemos recibido salvación y vida eterna
En la Biblia en la carta a los romanos, capítulo 8, versos 38 al 39 dice “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro”
Esta es la real victoria que el Señor pagó en la cruz, somos victoriosos en Cristo Jesús, estamos en él habilitados para recibir todas las bendiciones prometidas por el Padre y contenidas en la Biblia, todas, las más de 400 bendiciones nos pertenecen por el amor de Dios.
Cuando genuinamente alguien se arrepiente de ser un pecador y proclama que acepta el regalo de salvación y vida eterna en Cristo Jesús, su vida es transformada, su pasado es perdonado y se convierte en una nueva persona, es decir, su vida espiritual ha cobrado vida y el Espíritu Santo de Dios ha llenado el espacio espiritual que estaba vacío, para comenzar esa nueva vida.
No te confundas, en Cristo estás en bendición y nada te podrá arrebatar eso, nadie te podrá separar del amor de Dios que alcanzaste en el Jesús.
Oremos “Gracias Jesús por Tu obra en la cruz, por haberte hecho una maldición para que yo pudiera entrar en la bendición. Creo que soy salvo por mi fe puesta en Ti, y que nada me podrá apartar del Amor del Padre en Cristo. No hay palabras suficientes para agradecerte y honrarte por lo que has hecho, tanto amor que no lo merezco, lo creo y declaro en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” Romanos 8:38-39 (RVR60)
