
Existen personas que son complacientes, es decir, que le dicen que “si” a todo lo que los demás le piden.
Si este es tu caso o conoces a alguien que tiene esta tendencia, entonces hay respuesta en este mensaje de hoy.
La verdad es que todos somos seres cambiantes; pero también es cierto que tratar de complacer a todos el mundo es imposible.
Querer ser aceptado en los diferentes grupos sociales es un desgaste innecesario que llena de cargas al corazón.
Estoy convencido de que ésta no es la forma en que Jesús quiso que ninguno de nosotros viviera.
Simplemente porque Él no vivió así. A Jesús sólo le importaba lo que una “persona” pensaba de Él. Su Padre.
Todo lo que Jesús hizo giraba en torno a lo que su Padre quería, lo que a él le gustaba, lo que él valoraba, y obviamente lo que él le había pedido a Jesús que hiciera.
Te invito para seguir Su ejemplo; esto significa que dejas de preguntarte, “qué pasaría si esta persona esto o aquello” y lo cambias por “si lo pide la Palabra de Dios, yo lo hago” por amor al Señor.
Porque, si realmente quieres agradar a alguien, ¿no debería ser Él?
En la Biblia, en la primera carta a los Tesalonicenses, capítulo 2, verso 4, dice esto, “Pues hablamos como mensajeros aprobados por Dios, a quienes se les confió la Buena Noticia. Nuestro propósito es agradar a Dios, no a las personas. Solamente él examina las intenciones de nuestro corazón”. (NTV)
Dios conoce lo que pasa en tu interior, sabe las intenciones de tu corazón; por lo tanto, aprende a vivir para Él, a seguir Su dirección, así nunca te vas a preocupar por si le agradas a la gente o por lo que la gente diga sobre ti, porque estarás viviendo tu vida como debe ser vivida.
Oremos, “Amado Señor, Tú eres a quien quiero agradar con todo en mi vida. Renuncio a vivir del “qué dirán”, y a buscar ser aceptado por los demás, decido vivir mi vida para cumplir con Tus planes y propósitos, lo oro en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo, “Pues hablamos como mensajeros aprobados por Dios, a quienes se les confió la Buena Noticia. Nuestro propósito es agradar a Dios, no a las personas. Solamente él examina las intenciones de nuestro corazón”. 1 Tesalonicenses 2:4 (NTV)
Buen Dia
Juan C Quintero
BuenDiaTodosLosDias.com
