
Hay confusión cuando se habla sobre el tema de la adoración. Para muchos hoy en día es simplemente el acto de ir a un lugar, normalmente una congregación y allí cantar canciones; pero esto está totalmente alejado de la realidad bíblica del significado de adoración.
El verdadero contexto de la adoración en la Biblia se centra en el tema de la obediencia y está escrito en la primera carta del apóstol Juan, capítulo 2, versos 3 al 6, que dice así, “Podemos estar seguros de que conocemos a Dios si obedecemos sus mandamientos. Si alguien afirma: «Yo conozco a Dios», pero no obedece los mandamientos de Dios, es un mentiroso y no vive en la verdad; pero los que obedecen la palabra de Dios demuestran verdaderamente cuánto lo aman. Así es como sabemos que vivimos en él. Los que dicen que viven en Dios deben vivir como Jesús vivió”.
La verdad es que para adorar al Señor hay que conocerlo y para conocerlo hay que obedecer lo que nos pide en Su Palabra.
Tu obediencia muestra el grado de fe que tienes en Él.
Por lo tanto, hoy es pertinente hacerte las siguientes preguntas: ¿Dices que amas a Dios, pero no tienes en cuenta lo que Él te pide?; ¿Has confundido cantar canciones de alabanza con ser un adorador como Dios lo pide?
Sea cual sea tu respuesta debes abrir tu corazón sinceramente para decir, “Señor me dispongo a obedecerte, lo que me pides lo haré para vivir en victoria”.
Que tu adoración incluya agradecimiento y exaltación, a Su Majestad, a Su Gloria, reconociendo que Él es un Dios grande y poderoso,
Anhela experimentar una adoración que amplíe todos tus sentidos con un sentido de humildad, exaltación, rendición y asombro por la grandeza de nuestro Creador
Que tu oración de la mañana incluya una petición por mantener tu corazón y tu mente obedientes a la Palabra de Dios, que tus labios expresen alabanza todos los días y en todo momento, cuando que te despiertas, cuando caminas, cuando trabajos, haces ejercicio y duermes después de un buen día.
Has que tus intenciones, tus actos, tu corazón y todo tu ser alaben al Señor continuamente con un deseo profundo de hacer lo que Dios te pide que hagas: Obedecerlo en todo; a partir de ahí, tus cánticos en la Iglesia saldrán de un corazón fiel y agradecido.
Oremos “Amado Padre Celestial, en Ti confío, reconozco que he confundido adoración con cantar alabanzas; pero hoy decido actuar como Tu me pides, que te conoceré porque obedezco a tus mandatos, que mi ser completo te agradezca, te honre y te alabe por lo que has hecho en mí y en todos a mi alrededor, lo pido y declaro en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo “Podemos estar seguros de que conocemos a Dios si obedecemos sus mandamientos. Si alguien afirma: «Yo conozco a Dios», pero no obedece los mandamientos de Dios, es un mentiroso y no vive en la verdad; pero los que obedecen la palabra de Dios demuestran verdaderamente cuánto lo aman. Así es como sabemos que vivimos en él. Los que dicen que viven en Dios deben vivir como Jesús vivió”. 1 Juan 2:3-6 (NTV)
Buen Día
Juan C Quintero
www.buendiatodoslosdias.com
