
¿A quién acudes cuando tienes una necesidad?, o ¿Cuándo necesitas tomar una decisión importante?.
Saber a quién acudir es muy importante, puesto que de eso dependerá el rumbo que tome tu vida y la de los que están contigo.
Creo que muchos cristianos buscan al Señor en oración, pero la pregunta que surge es ¿de qué manera has ido a buscar al Señor?
Con un corazón sincero puedes buscar la ayuda de Dios, sin embargo, lo que la mayoría hace es que no le dan una entrega y confianza total al Señor; más bien, en lugar de dejar los asuntos ante Él, simplemente se los cuentan para luego continuar tratando de resolverlos por su propia cuenta.
En lugar de confiar por una provisión milagrosa, les preocupa si realmente Él los va a ayudar o no.
Con esta actitud lo único que se consigue es sentirse abatidos y sin esperanza ante las innumerables adversidades, algo muy parecido a lo que se relata de Job en la Biblia cuando se enfrentó a esa gran pérdida y calamidad personal.
Cuenta la Biblia que, en un día, Job perdió a sus 10 hijos junto con todas sus posesiones y riquezas. Poco después, sufrió una horrible enfermedad de la piel. (Job capítulos 1-2).
Este hombre no entendía por qué tenía que sufrir tanto. Así que, a lo largo del libro, lo vemos expresando angustia y enojo por el dolor y el sufrimiento que Dios le estaba permitiendo.
Allí también vemos evidencia de su impaciencia con respecto a la tardanza de Dios en traerle restauración.
Pero a pesar de todo, incluso a pesar de sus emociones dolorosas y angustias, Job nunca dudó de que era necesario rendirse completamente y confiar, y esto está claro en Job 1:21, cuando dijo: “…El Señor me dio, y el Señor me quitó. ¡Bendito sea el nombre del Señor!»”.
A pesar de su sufrimiento, confió en la voluntad de Dios para su vida y siguió alabándole. Como resultado, no solo se aumentó la fe de Job, sino que se reflejó también en su vida.
Finalmente, en Job 42, leemos cómo Dios bendijo a Job y su fidelidad en todo sentido. En el verso 10, dice que: “Después de haber orado Job por sus amigos, el Señor lo hizo prosperar de nuevo y le dio dos veces más de lo que antes tenía”.
El Señor le restauró su bienestar. Es más, ¡el Señor le dio el doble de lo que antes tenía!; una doble porción de todo lo que había perdido, restauró su matrimonio y muchas de sus relaciones, le dio una nueva familia e hijos y le permitió vivir felizmente el resto de su vida.
Ya sea que la reparación que necesitamos se encuentre en nuestros corazones, finanzas o relaciones, Dios siempre tiene un plan para sanar y restaurar. Aunque no sepas los planes exactos de Dios para tu futuro, sí debes saber que Él es bueno, y que tiene el poder para restaurar tu corazón y tu vida.
Tu entrega total y fidelidad siempre abrirán la puerta para que Dios inicie Su proceso de restauración.
Oremos “Amado Señor, Tu conoces mis dolencias y preocupaciones y las áreas en las que clamo por sanidad y restauración. Hoy te las entrego totalmente a Ti y te pido que me ayudes a tener una fe expectante mientras espero que obres en mí. Y a partir de hoy me comprometo a confiar en Ti, en Tus caminos, en Tus planes y en Tus tiempos, lo declaro en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo “Después de haber orado Job por sus amigos, el Señor lo hizo prosperar de nuevo y le dio dos veces más de lo que antes tenía”. Job 42:10 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
www.buendiatodoslosdias.com
