La oración abre puertas que la fuerza humana no
puede abrir, cuando las soluciones humanas se
terminan, la oración nos conecta con el poder
ilimitado de Dios. Lo que parece imposible para
nosotros está completamente
bajo el control del Señor.
Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas
vuestras peticiones delante de Dios en toda oración
y ruego, con acción de gracias.
Filipenses 4:6
