Cuando oramos podemos experimentar el amor y la
fidelidad de Dios, cada oración es una oportunidad para
acercarnos al corazón del Padre. Él conoce nuestras
necesidades, escucha nuestro clamor y obra a
Su tiempo perfecto, demostrando una
vez más Su amor y fidelidad.
“Orad sin cesar.”
1 Tesalonicenses 5:17
