Público o privado
«Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra. y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre» Filipenses 2:9-11 RVR*
Yo sé perfectamente, y sería un tanto vergonzoso que no lo sepa, que el Señor Jesucristo aconsejó que no anduviéramos por ahí dándonosla de santos, que orásemos en la intimidad de nuestra habitación, y así el Padre nos vería desde los Cielos.
Claro, si usamos la regla del contexto, el Señor quiso contrastar esto con la actitud farisaica de los judíos que se paraban a orar en cualquier esquina (literalmente) “para ser vistos de los hombres”, es decir, hipócritamente. Claramente eso no anula que en la congregación, o en una actividad evangelística, uno se reúna en una acera y ore, precisamente “para ser vistos de los hombres”, pero esperando en Dios que Él salve a esos hombres…
Al final del día, es Dios Quien conoce las intenciones del corazón; Él sabe con qué propósito oramos en público o en privado.
27 Agosto 2026
*Reyna-Valera Revisada

