
Aprendamos hoy que toda vida le pertenece a Dios y que solo Él puede manejarla apropiadamente. Solo Dios entiende la vida. Esta es la base para tener un correcto comportamiento en este mundo.
Si no logras recibir esta revelación, entenderla y apropiártela, tu vida va a ser errática, es entonces claro que la vida contiene misterios que no podemos descubrir, ni manejar por nosotros mismos.
En la Biblia encontramos la oración de David en la que reconoce la soberanía y grandeza de Dios; está en 1 Crónicas 29:10-11 que dice: “«¡Bendito seas, Señor, Dios de nuestro padre Israel, desde siempre y para siempre!. Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, la gloria, la victoria y la majestad. Tuyo es todo cuanto hay en el cielo y en la tierra. Tuyo también es el reino, y tú estás por encima de todo” (NVI)
Hermosa oración en la que David expresa con su oración la certeza que hay en el corazón, siendo esta la prueba de que él es un hombre que reconoce a Dios como el creador y dueño de todo.
No podemos manejar la vida por nosotros mismos. Por tanto, oro para que recibas la revelación de que hay que traer todo lo que somos y tenemos en esta vida y ofrecérselo al Señor.
Desde la antigüedad y aun hoy en día hay una mentira que se cuela en la sociedad y en la cultura y es la de que el ser humano es capaz de manejar su vida por sí mismo. Exaltando el orgullo y el egoísmo que hacen tanto daño a la vida en comunidad.
Dejemos de creernos los dueños de la vida y reconozcamos que solo Él es soberano en la vida, que Él tiene el poder para crear y transformar todo en este mundo, y que, si le entregamos nuestra vida, recibiremos respuesta del creador.
Somos creación de Dios y, por amor, hijos por medio de Jesús; nuestras vidas son de Él. Reconócelo en todo, acepta la soberanía de Jesús en ti y actúa en obediencia a Su Palabra; verás cómo tu vida cambiará y, en el tiempo correcto, serás testigo de la bendición y del cumplimiento de Sus promesas.
Oremos: “Amado Padre celestial, gracias por darme la vida; reconozco que en Jesús tengo salvación y vida eterna. Declaro con mi boca que te pertenezco a Ti y solo a Ti. Ayúdame a dejar de tratar de manejar mi propia vida y la de los demás; me rindo ante ti, lo creo y declaro en el Nombre de Jesús. Amén.
Versículo: “Entonces David bendijo así al Señor en presencia de toda la asamblea: «¡Bendito seas, Señor, Dios de nuestro padre Israel, desde siempre y para siempre!; tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, la gloria, la victoria y la majestad. Tuyo es todo cuanto hay en el cielo y en la tierra. Tuyo también es el reino, y tú estás por encima de todo” 1 Crónicas 29:10-11 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
BuenDiaTodosLosDias.com
