
En 1 Tesalonicenses 5:11, dice: “anímense y edifíquense unos a otros, tal como lo vienen haciendo”.
Estas palabras las escribió el Apóstol Pablo al referirse a aquellos que vivían como “hijos de la luz”, es decir, a quienes han aceptado a Jesús como su Señor y salvador. En esta carta hay algo especial puesto que fue escrita después de que Pablo pasó por azotes, encarcelamiento y expulsión de Tesalónica, tal y como esta relatado en el libro de Hechos de los apóstoles, capítulos 16 y 17.
Llama la atención de que en un momento en que Pablo podría haberse desanimado por la persecución y dedicarse a sanar sus heridas emocionales y físicas, lo que realmente le interesaba era que los cristianos de Tesalónica no perdieran su fe y por este motivo les escribió para que se dieran ánimo y se estimularan mutuamente
Esta clase de practica es intencional, es decir, que debe ser un acto de la voluntad personal y no esperar a que sea un hecho espontáneo, porque en medio de las dificultades lo natural es querer alejarse, desanimarse o deprimirse por la situación.
Considero que en este tiempo debemos actuar en esa línea, es decir aceptando el reto de alentarnos unos a otros a confiar en el Señor, a ser verdaderos “hijos de la luz”, con la luz que Jesús encendió en nuestro interior.
Especialmente en estos días, asumamos esto como un desafío que debemos aceptar y poner en práctica para levantar desinteresadamente a alguien más, independientemente de nuestra situación personal.
Te aseguro que, al proclamar la fe en Jesús, y al mantenerse enviando mensajes de fe, contenidos en Palabra de Dios, aquellos que Dios pone en tu corazón, -y por favor, nunca reenviando cualquier mensaje que nos llegue por los medios sociales, sino los que llegan al escuchar la voz de Dios.
Al dar ánimo y estimular a los demás a seguir teniendo una fe firme, puedes esperar entonces que el Señor será quien afirmar tu vida; recibirás de Él el aliento y las fuerzas para no rendirte en medio de la dificultad.
Este es el principio descrito en Proverbios 11:25 el que en su segunda parte dice el “… el que reanima será reanimado” (NVI).
Realmente puedo dar testimonio de esto, como una experticia personal, al recibir las respuestas de quienes reciben el devocional diario, porque cuando ellos escuchan o leen el mensaje sienten que Dios les ha hablado a ellos; así que cuando me envían una respuesta es como si Dios me dijera, “sigue adelante, sigue escribiendo artículos, porque esta persona necesitaba esta palabra de exhortación, de ánimo y de edificación”.
Así que, una vez más te envío un mensaje de fe, de esperanza y de fortaleza, para que aprendas a tener una absoluta dependencia de Él, de Su favor y de Su Gracia.
Igualmente te doy alientos para que hagas lo mismo con los demás, es decir, que lo que recibiste bueno de Dios lo compartas con las personas a tu alrededor, así creamos una red de bendición
Oremos “Amado Señor, gracias por usar este mensaje para mantenerme firme en la fe, te pido hoy que me des sabiduría y revelación para ofrecer un sincero aliento a los demás sin importar lo que yo estoy pasando hoy en día. Ayúdame a confiar en que a medida que le doy animo a los demás, seré reanimado y edificado por Ti, lo creo y declaro en el nombre de Jesús, amén”.
Versículo “Por eso, anímense y edifíquense unos a otros, tal como lo vienen haciendo”. 1 Tesalonicenses 5:11 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero

muchas gracias por sus devocionales, estoy en un momento dificil de mi vida y sus palabras me brindan algo de fe.
Es una bendición para mi saberlo. Le bendigo y le pido al Señor que le de paz, y que fortalezca su fe