Cuando el miedo intenta ocupar nuestro corazón, el amor
perfecto de Cristo nos recuerda que Él está con nosotros.
Su presencia calma nuestras inquietudes y nos llena
de una paz que sobrepasa todo entendimiento.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento,
guardará vuestros corazones y vuestros
pensamientos en Cristo Jesús.
Filipenses 4:7
