
Las dificultades familiares ocurren, porque la convivencia requiere esfuerzo personal, y porque nadie está exento de sufrir un accidente, una pérdida o una enfermedad, y esto puede hacer que se cree una carga pesada y desgastante, sin embargo, el amor de Dios hacia tu familia permanece.
Cuando las crisis aparecen, Dios no se está distante. Al contrario, Él está cercano para brindar el consuelo y la fortaleza necesaria para seguir adelante.
En la Biblia, en el Salmo, capítulo 34, verso 17, dice esto: “El Señor oye a los suyos cuando claman a él por ayuda; los rescata de todas sus dificultades”. (NTV)
En este Salmo se nos recuerda que el Señor nos escucha y nos responde.
Esta promesa cobra especial significado cuando las tensiones y problemas afectan nuestro hogar.
Tus oraciones importan más de lo que imaginas. Presentar a cada miembro de tu familia con nombre propio ante el Señor tiene un poder real, porque Dios responde cuando su pueblo clama con sinceridad.
Y aunque las respuestas parezcan demorarse, Dios nunca responde tarde a nuestro clamor.
Ninguna tormenta familiar es el final de la historia. Él tiene el poder de restaurar lo que está herido, unir lo que se ha distanciado y proveer lo que hace falta.
Por eso, te invito a orar de manera específica. Menciona a cada miembro de tu familia por su nombre y declara sobre ellos las promesas bíblicas sobre protección, sanidad, unidad y victoria que Dios nos ha dado como herencia de bendición.
Confía en que Su gracia es suficiente para cubrir cada necesidad emocional, espiritual y material que exista en tu hogar.
Oremos: “Amado Señor, gracias porque Tú escuchas nuestro clamor. Te pido que protejas a mi familia en todo momento. Sana las heridas, ayúdanos a vivir en unidad y paz. Guárdanos de las tentaciones y ayúdanos a confiar en Ti en todo momento; lo pido en el nombre de Jesús; Amén”.
Versículo: “El Señor oye a los suyos cuando claman a él por ayuda; los rescata de todas sus dificultades” Salmo 34:17 (NTV)
Buen Día
Juan C Quintero
Buendiatodoslosdias.com
