
Muchas personas viven comparándose con los demás, en la manera cómo actúan, hablan, incluso en la forma de vestirse. Es como si vivieran en una competencia. Pero la realidad es que, aunque por fuera nos podamos parecer, Dios nos ha hecho únicos y auténticos en nuestro interior.
Podríamos decir que cuando alguien se compara con los demás o si desea ser como alguien más, es como si dijera que Dios no le dio la capacidad para ser único.
En la Biblia en el Salmo 86, verso 10 David declara que “sólo Dios puede ser Dios” y exalta sus maravillas, lo escribió así, “porque sólo tú eres Dios; tú eres grande, y haces maravillas”. (RVC).
Tú no eres menos que nadie, ni necesitas compararte con nadie más. Eres especial, una persona única e irrepetible.
Tienes todo lo que necesitas para triunfar y cumplir el propósito de Dios en este mundo. Dios te creo para que seas tú mismo(a), no para ser una imitación de alguien, eres especial, acepta esta verdad, acéptese a sí mismo(a), como la persona que Dios te hizo ser y busca alcanzar los propósitos de vida que Él ha preparado para ti.
Así podrás reconocer como lo hizo el salmista que: “Solo Dios es Dios, que Él es grande y que hace maravillas”
Oremos: “Señor, reconozco que soy una persona única e irrepetible, gracias por hacerme como soy, desde hoy sé que tengo todo lo necesario para cumplir con tu propósito en mi vida. Eres un Dios grande y maravilloso, por eso te bendigo. Lo declaro en el nombre de Jesús. Amén”.
Versículo: “porque sólo tú eres Dios; tú eres grande, y haces maravillas”. Salmos 86:10 (RVC).
Buen Día
Juan C Quintero
www.buendiatodoslosdias.com
