
Una de las más grandes batallas personales se presenta en nuestra mente. Los pensamientos son capaces de conducir una vida o por el camino del bien o por el sendero del mal.
Toda acción en tu vida comienza con un pensamiento, incluso aquellos que son fugaces pero que hacen que actúes aparentemente sin medir el pensamiento.
Surge la pregunta, ¿Estás mentalmente comprometido(a) con el pensamiento en las cosas de Dios?
En nuestra realidad cotidiana los compromisos pueden ser tan exigentes que van conduciendo a las personas a desvincularse de mantener su mente conectada con el Señor y con lo que Él pide en Su Palabra.
En la Biblia en la segunda carta a los Corintios, capítulo 10, verso 5, dice “Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo”. (NVI)
El Señor quiere que Sus hijos capturen proactivamente cada pensamiento y lo hagan obediente a Cristo.
Pero hay que tener cuidado porque, o los pensamientos pueden ser fugaces y coquetear con el pecado, o pueden ser controlados como corresponde a cada discípulo de Jesucristo.
Esto implica que hay un compromiso que debes asumir, que es a su vez, intelectual e intencional; es decir, que al conocer y entender lo que Dios te pide, entonces te vuelves intencional para aplicarlo.
Así nacen los héroes de la fe, que son aquellos que “pagan el precio” puesto que no rinden sus pensamientos y decisiones a las tendencias de la sociedad, sino que se fortalecen en sus convicciones para no comprometer su carácter como Cristianos auténticos.
Amar a Dios, significa ser obedientes a Su Palabra, lo que significa que es un acto de la voluntad y no de las emociones, por eso no es suficiente con que digas que “amas a Dios”, si en realidad lo que sientes es un amor emocional por Él.
Llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo es el acto de la voluntad más importante y necesario que debemos tener, es colocar un filtro antes de actuar y decidir que tu acción será la que el Señor te pide y no la que los dardos de fuego del enemigo en tu mente te coloquen.
Has una pausa antes de actuar y pregúntate, esto que voy a hacer o a decir ¿agrada al Señor?, si la respuesta es afirmativa entonces actúa en concordancia, pero si, por el contrario, esto no le agrada al Señor, recházalo y lleva tu pensamiento a Cristo.
Oremos “Señor, hoy reconozco que muchos de mis pensamientos no están acordes con Tu Palabra, que he tenido ataques en mi mente, que con frecuencia tengo una batalla mental. Hoy comprendo que debo llevar mis pensamientos a la obediencia a Tu Palabra antes de actuar. Te pido que me des sabiduría y dominio propio para hacerlo siempre, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo “Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo”. 2 Corintios 10:5 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
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gloria al que vive aleluyaaa