
Dice un dicho popular que “la envidia es la madre de muchos problemas”, y creo que es totalmente cierto.
Por envidia las personas entran en deudas innecesarias para parecerse a otros, por envidia se pierden de alcanzar su propio potencial.
En la Biblia, Jesús relata sobre una maravillosa parábola, que es conocida como “Los obreros de la viña”; en ella que podemos ver reflejada la envidia, Él nos habla de un padre de familia hacendado, que contrata obreros en un campo. Este hombre contrata a trabajadores en diferentes momentos del día; pero cuando llegó el momento de pagarles, los que habían llegado de primero escucharon que a todos se les iba a pagar lo mismo.
Así que los trabajadores que estuvieron allí durante todo el día dijeron, “…Estos últimos han trabajado solo una hora, pero los has hecho iguales a nosotros que hemos soportado el peso y el calor abrasador del día”. (Mateo 20:12 – NVI)
Creo que hoy en día es igual con muchas personas, quienes observan lo que pasa y dicen “Eso no es justo”. Es decir, tienen envidia de lo que otros puedan tener o recibir, lo que consideran como injusto, puesto que ellos, o no lo tienen, o no lo logran alcanzan.
Podemos ser propensos a mirar la vida y decir eso sobre áreas en las que sentimos que tenemos faltantes. Podemos sentir que merecemos, o debemos ganar algo por lo que hacemos para Dios.
Pero la vida cristiana implica aceptar con agrado lo que Dios nos da, sabiendo que el regalo más grande, la Gracia de Dios está dada por Jesús, quien lo dio todo por nosotros, incluso entregó su vida en una cruz; por lo tanto, vivimos de lo que Él ha hecho, no de lo que nosotros hacemos.
Renuncia a la envidia y a pensar “qué hay para mí”, porque la vida en Jesús se trata de quitar los ojos de nosotros mismos, colocarlos en el Señor y servir a los demás.
Más bien, debes ser agradecido(a) por todo lo que recibes de Dios, sabiendo que Él nos ha hecho una promesa que quiero resaltar y que está en el evangelio de Mateo, capítulo 25, verso 23, que dice “Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” (RVR60)
Cuando Jesús es nuestro centro, dejamos que la gratitud nos llene. Sabemos que el amor que fluye de Dios a nosotros y de nosotros a Dios es mejor que cualquier cosa que este mundo pueda ofrecernos.
Cuando miramos la cruz entendemos que los sacrificios hechos por Jesús no fueron “justos”. Así que viviremos una vida para Aquel que refleja Su obra en la cruz. Sin envidias, amando a Dios y amando y sirviendo al prójimo, el resto se lo dejamos al Señor.
Oremos “Amado Señor, oro para que mi corazón permanezca enfocado en Ti, y que esté libre de todo espíritu de envidia. Ayúdame para escuchar Tu voz claramente y así también poder ser siempre obediente y tener un corazón agradecido por todo lo que tengo, lo que soy y lo que recibo de ti, lo creo y declaro en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo “Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” Mateo 25:23 (RVR60)
Buen Dia
Juan C Quintero
BuenDiaTodosLosDias.com
