
Algo que aprendemos con el tiempo es que no somos perfectos, incluso que ni siquiera estamos cerca de serlo
Lo he experimentado en mi propia vida, puesto que no soy el esposo perfecto, ni el padre perfecto; mucho menos soy el pastor perfecto, más bien, soy un hombre en el proceso de ser perfeccionado por el Señor.
La verdad es que, si yo fuera perfecto, no necesitaría a Jesús.
Ni mi esposa, ni mis hijos, ni la congregación necesitan a un hombre perfecto, en cambio necesitan un hombre de Dios que los ame, que los guie, los escuche y les enseñe sobre el amor de Dios en Cristo Jesús.
Una poderosa motivación de Dios para enviar a Su hijo a la tierra y morir por nosotros es porque no somos capaces de alcanzar la perfección por nosotros mismos.
En la Biblia en la carta a los Colosenses 2:13-14, dice sobre Jesús, que “Antes, ustedes estaban muertos en sus pecados; aún no se habían despojado de su naturaleza pecaminosa. Pero ahora, Dios les ha dado vida juntamente con él, y les ha perdonado todos sus pecados. Ha anulado el acta de los decretos que había contra nosotros y que nos era adversa; la quitó de en medio y la clavó en la cruz”. (RVC)
Podemos sentir una profunda gratitud al leer estos versículos, puesto que la obra cumplida por Cristo en la cruz ha cancelado el acta de pecados y perdonado nuestra deuda.
Todo porque Jesús asumió Él mismo el castigo que merecíamos por nuestros pecados.
Jesús pagó nuestra deuda en su totalidad. No por lo que somos o lo que hayamos hecho, sino por quién es Él y cuánto nos ama.
Gracias a este poderoso sacrificio cuando Dios nos mira, Él ve a Jesús y no a nuestras imperfecciones. ¡Este es el poder del evangelio!. ¡Qué gran noticia!
La muerte y resurrección de Jesús en nuestro nombre nos permite vivir con libertad y gozo, libres de querer ser perfectos, sino más bien siendo perfeccionados por Él.
Te motivo para que puedas ser lo suficientemente honesto(a) como para admitir tus errores e imperfecciones y que reconozcas tu necesidad de Jesús en cada minuto del día
Oremos “Gracias Jesús por tu sacrificio por mí. Hoy te pido que me ayudes a librarme de mis cargas y preocupaciones, elimina todo pensamiento de imperfección, sino que cuando no sepa qué hacer pueda verte a Ti, y que Tu gracia me ayude a enfrentar cualquier desaliento o dificultad tenga hoy. ¡Gracias porque Tú eres mi Padre perfecto y puedo descansar en Ti!, lo creo y declaro en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo, “Antes, ustedes estaban muertos en sus pecados; aún no se habían despojado de su naturaleza pecaminosa. Pero ahora, Dios les ha dado vida juntamente con él, y les ha perdonado todos sus pecados. Ha anulado el acta de los decretos que había contra nosotros y que nos era adversa; la quitó de en medio y la clavó en la cruz”. Colosenses 2:13-14 (RVC)
Buen dia
Juan C Quintero
Buendiatodoslosdias.com
