
¿Dónde están las bases de la sociedad llamada cristiana? Todo está derribado, minado. ¡Todo se pone en duda: el núcleo familiar, la moralidad, la paz! Algunos están desanimados y quisieran huir de este campo de combates… Otros, sin reflexionar, van en busca de las riquezas, el poder, la fama…
En estas condiciones, ¿qué hará el justo? Pero, ¿quién es un justo? Según la Biblia, un justo es el que confía en Dios y no en sí mismo para ser justificado. No se fía en lo que está admitido en el mundo. El justo mira primeramente a Aquel que no cambia, a Dios, cuyos planes se cumplen.
El justo será un testigo del amor y de la misericordia de Dios, de su santidad en un mundo que olvida a Dios, un testigo en palabras pero también en hechos, un testigo lleno de esperanza.
Sin dejarse desanimar por el estado de este mundo, el justo será como un centinela que podrá decir: “La mañana viene, y después la noche” (Isaías 21:12). Será la mañana de un día sin fin con Jesús para aquellos que hayan creído en él, pero también la noche para los que lo hayan rechazado.
