
«De aquí en adelante nadie me cause molestias; porque yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús» Gálatas 6:17
¿Quién pudiera ser el cristiano que pueda hacer una afirmación como esta?. Bienaventurado (doblemente feliz) el que pueda hacerlo. Porque para el Señor las palabras, lo que uno pueda decir de sí mismo no es lo definitivo, sino los hechos, la vida que muestra los efectos de esas palabras.
Diría que aquí es donde se separan los hipócritas de los genuinos, los religiosos de los verdaderos cristianos. Hay que estar comprometidos para estar dispuestos a “ser marcados”, por las heridas y los golpes, que vienen de todas las direcciones: del mundo y de los falsos hermanos.
Reflexiono en que la Carta A Los Gálatas logró su cometido: Pablo explicó su error a esa Iglesia con toda eficacia, tanto así que no hubo necesidad de una 2da De Gálatas.
30 Marzo 2026

