Ser dignos
« Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor» Efesios 4:1-2
Yo pienso que los cristianos, en pocas ocasiones, entendemos eso de “la vocación con que fuisteis llamados”; no lo entendemos. No miramos el gran privilegio que se nos ha otorgado, para comenzar con lo positivo, ni tampoco la gran responsabilidad que nos toca en virtud de dicho llamado.
Debemos meditar y reflexionar con atención y constancia de lo que significa que el Señor nos haya añadido a Su Familia, y dado esa sublime Herencia Eterna que es la Salvación en Cristo.
Y esto no se trata simplemente de “disfrutar” en el sentido terrenal que solemos visualizarlo, porque la Comunión con Dios excede infinitamente esa visión. Por tanto, ser “digno” de esta vocación es un propósito excepcional.
2 Junio 2026

