
La intolerancia hace que cada vez las personas se desesperen con lo que otros hacen o dejan de hacer. Incluso pueden llegar a causarle heridas emocionales a estas personas por el solo hecho de que no les gusta o no les parece lo que están haciendo.
En la Biblia se habla de Job, a quien unos pocos “supuestos amigos” le hicieron falsas acusaciones sobre su actuación como un hombre justo.
En el capítulo 22 del libro de Job se relata de un hombre llamado Elifaz, quien comenzó el ataque a Job criticándolo por su supuesta falta de santidad. Acusó a Job de privar de agua a los sedientos, y de alimento a los hambrientos, además de rechazar a las viudas. Elifaz aseguró que los problemas de Job provenían de su corazón malvado. Pero esta era una crítica infundada, porque Dios no hubiera hecho de Job el ejemplo de la justicia si realmente hubiera cometido actos tan horribles.
Todos tenemos que lidiar con la intolerancia y con las críticas de los demás, pero la forma en que respondemos a ella a menudo determina cómo nos sentimos con nosotros mismos.
Estas son las formas más comunes de respuestas, o se niega la acusación; o se pone a la defensiva y se hace la víctima; o se busca lo que podría ser cierto acerca de la crítica y se descarta lo que no es cierto.
Si la crítica de alguien lleva una semilla de verdad, debemos reconocer nuestros errores y hacer correcciones en esa área de la vida; pero por el contrario si lo que se recibe está lleno de comentarios inadecuados e intolerantes, entonces se deben desechar.
No permitas que otros llenen tu vida de amargura usando palabras para degradarte y controlarte. No tienes que dejar que te hagan la vida imposible.
Job permitió que Elifaz se desahogara, pero Job no permitió que las críticas lo definieran y dijo esto que está Job 23:10-11 “Pero él conoce cada detalle de lo que a mí me ocurre; y cuando me haya examinado, me declarará completamente inocente: tan puro como oro macizo. En los senderos de Dios me he mantenido, siguiendo tras sus pasos. No me he apartado”. (NBV)
Igualmente tú, no permitas que nadie te robe tu identidad, afírmate en el Señor, porque él es tu creador y quien ha sembrado en ti talentos y dones únicos e irrepetibles. Que nadie te confunda con su intolerancia, los hijos e hijas de Dios estamos definidos por lo que él dice en Su Palabra.
Oremos, “Amado Señor, hoy reconocemos que como hijos tuyos nos das identidad y propósito. Oramos pidiendo por afirmación de nuestra fe, por fortaleza ante los ataques infundados de los demás y por humildad para reconocer cuando nos hemos equivocado, creemos que Tu Santo Espíritu nos guiará a la verdad, lo creemos y oramos en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo, “Pero él conoce cada detalle de lo que a mí me ocurre; y cuando me haya examinado, me declarará completamente inocente: tan puro como oro macizo. En los senderos de Dios me he mantenido, siguiendo tras sus pasos. No me he apartado”. Job 23:10-11 (NBV)
