
Todos tenemos una escala de valor para calificar las diferentes formas de actuar de las personas, quizás algunos valoran tanto lo que ellos hacen y proponen, que buscan obligar a los demás a hacer lo que ellos quieren, y dicen cosas tales como “o se hace a mi manera o no participo”.
Esta forma de actuar se puede definir como “terquedad”, la cual, acorde con el diccionario significa “mantenerse firme en una posición, sin tener en cuenta los comentarios o las opiniones de los demás porque está convencido de lo que piensa”.
Esto se agrava cuando la persona, aunque le demuestran está equivocada o que una situación no es tal como él cree, persiste en su pensamiento o sus acciones.
En la Biblia, en el Nuevo Testamento se relata del encuentro que tuvo Jesús con Simón Pedro, cuando este era un pescador, en el que Jesús, luego de haber enseñado desde la barca de Simón, le pide a este que vayan a pescar a aguas más profundas, pero la reacción de Simón Pedro fue decirle “Maestro, hemos estado trabajando duro toda la noche y no hemos pescado nada”, es decir que al principio este quiso sacar a relucir su conocimiento y experiencia como la forma de contradecir al Señor, pero al final tomó la decisión correcta porque dijo “más en tu palabra echaré la red”. Fue así como dice la escritura en Lucas 5:6 “Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía”.
Simón Pedro cambió terquedad por humildad; porque, aunque era él quien tenía la experiencia y el conocimiento para pescar, decidió aceptar la instrucción de Jesús de ir y echar las redes, lo que produjo el milagro de una gran pesca en una hora que no era la correcta para pescar..
Esto me sirve para preguntarte ¿Cuántas veces has actuado en tu “terquedad” aun sabiendo que los demás tenían razón?”; incluso “¿cuántas veces has hecho las cosas a tu manera, aunque la Palabra de Dios te instruye que las hagas de otra forma?”.
Renuncia a la terquedad y al orgullo y decide ser humilde y obediente a la Palabra de Dios.
Cuando lees la Biblia te das cuenta de que muchas de las instrucciones que el Señor ha dado son totalmente contrarias a la lógica humana; pero que es la decisión personal de ser obedientes a lo que el Señor les pidió la que los llevó a experimentar un milagro.
Por ejemplo, Jesús sanó a 10 leprosos diciéndoles que fueran a encontrarse con los sacerdotes y en el camino fueron sanados (Lucas 17:11-14) ¿Qué tenía que ver el ir a ver los sacerdotes con sanidad?, en lo natural nada, pero esa fue la forma en la que el Señor hizo el milagro. En otro momento, Jesús sanó a un ciego tomando lodo, escupiéndolo y luego colocándolo en los ojos del ciego. (Juan 9:6-7); ¿Qué lógica tiene tomar lodo y escupir para sanar la vista?, ninguna en lo natural, pero para el Señor sí.
Que hoy sea el día en el que renuncies a la terquedad y puedas aceptar la instrucción del Señor, aunque esto vaya en contra de la lógica humana.
Oremos “Amado Padre celestial, gracias porque mostrarme que la terquedad e ir en contra de Tu Palabra no me llevaran para ningún lado bueno. Acepto que en la obediencia a Tu Palabra con humildad puedo ver los milagros, Tu favor y Gracia actuando en mí. Ayúdame a humillarme, a rendir el orgullo y hacer lo que me pides que haga aun cuando no lo entienda, esto lo pido y declaro en el Nombre de Jesús, Amén”.
Buen Día
Juan C Quintero
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