
Persistir en los errores es en sí mismo un error. La actitud correcta cuando se comete un error es reconocerlo, restaurar lo que se pudo dañar y seguir adelante, habiendo aprendido una nueva lección.
El error más grande que un cristiano puede hacer es el de desobedecerle a Dios, porque esa desobediencia trae consecuencias.
En la Biblia vemos el caso del profete Jonás, quien después de que Dios dio la instrucción de que fuera a prevenir al pueblo de Nínive, se negó, y decidió subirse a un barco que se dirigía para Tarsis, en la dirección opuesta a Nínive, esto ocasionó que el Señor enviara una tormenta violenta que amenazó con hacer hundir el barco.
¿Qué hizo entonces Jonás?, reconoció su error, dijo: “porque yo sé que por mi causa ha venido esta gran tempestad sobre ustedes” (Jonás 1:12)
Así pasa con muchos cristianos, es decir, escuchan lo que Dios dice en Su Palabra, la conocen pero deciden irse por camino opuesto, esto es, haciendo su propia voluntad.
Por lo tanto, cuando algo ocurra en tu vida, pregúntate ¿Qué he hecho que es contrario a lo que Dios me pide en Su Palabra?, te aseguro que el Espíritu Santo te lo revelará.
Aunque la vida en la tierra nunca será perfecta, ni está exenta de problemas, la realidad es que cuando decides irte por el camino equivocado las cosas empiezan fallar.
Cuando comprendes esto, no puedes echarle la culpa a Dios de lo que te pase, ni tampoco a los demás; simplemente debes reconocer el error y corregirlo.
Así entonces, al asumir la responsabilidad personal de tus equivocadas decisiones será el primer paso para avanzar hacia el propósito de Dios.
Sin excusas obedécele al Señor en todo lo que Él te pida, recuerda que Él te ama y quiere lo mejor para ti, así recibirás la revelación de que todo te ayudará para bien, tal y como aparece en la Biblia en la carta a los romanos, capítulo 8, verso 28, que dice “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”. (RVC)
Oremos “Amado Señor, gracias por darme Tu Palabra la cual es la guía para mi vida; gracias por tu amor y misericordia la cual se refleja cuando vengo ante ti para reconocer mis errores. Por eso te pido que Tu Santo Espíritu me guie y me advierta cada vez que vaya por el camino equivocado, por eso hoy asumo mi responsabilidad ante mis errores, solo quiero ser agradable y obediente ante Ti, lo oro en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”. Romanos 8:28 (RVC)
Buen Dia
Juan C Quintero
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