–¿Sus padres no pueden ayudarle?, le pregunté.
–No, los abandoné cuando tenía 17 años, respondió ella.
–Pero puede volver a ellos.
–No, dijo muy desanimada, ya no puedo.
–¿Sabía que la Biblia muestra que Dios puede restablecer las relaciones rotas? Él es el Dios de reconciliación.
Restablecer las relaciones entre las personas a menudo parece imposible, pero Dios es el Dios de lo imposible y quiere ayudarnos, si primeramente nos reconciliamos con él. En cada uno de nosotros existe una indiferencia o una hostilidad con respecto a Dios, quien conoce todas nuestras penas. Se trata de algo profundo que no podemos erradicar por nosotros mismos; por ello tenemos que reconciliarnos con Dios, aceptar esta reconciliación (2 Corintios 5:20).
Las religiones tratan de apaciguar la ira de los dioses y estar bien con ellos. Contrariamente, la Biblia nos revela que Dios, el único Dios verdadero, no es nuestro enemigo. Él nos ama y se acercó a nosotros en la persona de Jesús para ofrecernos la reconciliación. Jesús dio su vida por amor a cada uno de nosotros (Gálatas 2:20). Nuestra deuda fue pagada al precio de su sangre. Teníamos miedo de Dios, habíamos huido de él, pero ahora Él nos atrae y nos da la paz y el gozo.

