
«Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros, por vuestra comunión en el evangelio, desde el primer día hasta ahora» Filipenses 1:3-5
Aquí, en esta carta, todo es con gozo, hasta las súplicas son con gozo. Una de las satisfacciones más puras que existen es la alegría de traer una alma a Cristo, al Reino De Los Cielos.
Y otra es ver los resultados de esas personas a las que se guió a Cristo; verlos dando frutos y contribuyendo, trabajando para la Obra de Dios. Como Pablo, que desde el día que conoció a Lidia, todo fue progreso y desarrollo del Evangelio en ellos.
Y “hasta ahora”, hasta el momento de la redacción de la Carta, probablemente entre 5 y 7 años desde que todo comenzó, los filipenses seguían creciendo en testimonio y frutos. ¿Y quién no se goza así?.
3 Agosto 2026

