«Dios lo envió para liberar a todos los que teníamos que obedecer la ley, y luego nos adoptó como hijos suyos. Ahora, como ustedes son sus hijos, Dios ha enviado el Espíritu de su Hijo a vivir en ustedes. Por eso, cuando oramos a Dios, el Espíritu nos permite llamarlo: «Papá, querido Papá»» Gálatas 4:5-6
Sólo los que tienen una RELACIÓN con Dios, pueden entender este pasaje. Sólo el que ha orado al Señor guiado por el Espíritu Santo, entiende qué está pasando aquí, cómo es que podemos llamar a Dios «Padre» con una actitud de tierno amor.
“Mire, maetro, ¿qué le pasa? ¿uté se cree mejor que los otros?” De ninguna manera, porque todo el crédito por esto sólo lo tiene Dios. Si he alcanzado un “nivel de intimidad” con Dios, esto es Su Obra, que Él desarrolló magistralmente a través de siglos de ejecutorias.
“Dios lo envió”, a Cristo, esto fue parte de ese proceso, de esa inmensa Obra a través de los siglos. Primero tenía que liberarnos, y una vez libres, entonces adoptarnos. Todo a su tiempo, en el “tiempo establecido”, que Él estableció.
¡Qué Obra tan perfecta!
13 Febrero 2026

