Eros; el amor de atracción sexual
Pastor, Jorge L. Cintrón
La palabra que la versión Reina Valera 1960 traduce por amor apunta a tres (3) palabras griegas: 1) ágape, el amor redentor de Dios: 2) filia; el amor de relaciones afectuosas; y 3) eros; el amor de atracción sexual. Este último es el más que se ha degenerado convirtiéndose en pasión libertina fuera del matrimonio.
¿Qué establece La Biblia sobre la atracción sexual?
La atracción sexual en el matrimonio
“Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varó fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.” (Génesis 2:22–25)
“El que haya esposa haya el bien, y alcanza la benevolencia de Jehová”. (Proverbios18:22)
“Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud, como cierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo, y en su amor recréate siempre.” (Proverbios 5:18–19)
La atracción sexual y el adulterio
El capítulo 7 de Proverbios presenta unas enseñanzas de las cuales extraigo y uno algunos versos:
“Guárdate de la mujer ajena, y de la extraña que ablanda sus palabras. (vs.5)…. Que dice: Ven, embriaguémonos de amores hasta la mañana; alegrémonos en amores. Porque el marido no está en casa; se ha ido a un largo viaje.(vs. 18,19) ….Camino al Seol es su casa, que conduce a las cámaras de la muerte.” (vs.27)
La atracción sexual y la fornicación
“La voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor” (1Tesalonicenses 4:4,3)
La atracción sexual y el homosexualismo/lesbianismo
“Aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.” (Romanos 1:26,27)

