El regocijo por la salvación
Pastor, Jorge L. Cintrón Calzada
Mensaje para ser predicado en el Pabellón de Oración de la Primera Iglesia Bautista de Cayey, Puerto Rico el 23 de abril de 2023, 7:30pm
Texto Bíblico: Lucas 15:32
“Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.”
El capítulo quince (15) de Lucas es uno de los capítulos más amados de muchos lectores del Nuevo Testamento. Algunos han llamado este capítulo de Lucas” El Evangelio dentro del Evangelio”. Lucas ha colocado en este capítulo tres (3) parábolas de Jesús.
Parábola de la oveja pérdida (Lucas 15:1–7)
Parábola de la moneda pérdida (Lucas 15:8–10)
Parábola del hijo pródigo (Lucas 15:11–32)
Otros llamamos a este capítulo: El capítulo de las cosas perdidas.
Se perdió una oveja
Se perdió una moneda
Se perdió un hombre.
Probablemente la oveja a la cual se refiere la parábola era parte de un rebaño comunal. Estas ovejas no pertenecían a un solo dueño, sino a varios dueños del mismo pueblo. Dos o tres personas hacían la labor de pastor de ese rebaño comunal. Los pastores eran responsables de las ovejas. Si se perdía una oveja el pastor tenía que encontrarla o presentar la piel para demostrar que había muerto.
Una dracma era una moneda griega que solamente se menciona en esta historia en el Nuevo Testamento. Una dracma equivalía aproximadamente al salario de un día. Algunos señalan que esta dracma era especial porque era una de las diez (10) monedas de la diadema que una mujer casada utilizaba. No era una tarea fácil encontrar una moneda que se perdía en una casa. Las casas en Palestina eran obscuras. El piso era de tierra cubierto con paja.
El hijo de la parábola era el menor de dos. El pidió que le dieran la herencia y se fue de la casa del Padre.
Es interesante notar cómo finaliza cada una de las parábolas
Al encontrar el pastor la oveja perdida la parábola señala: “Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso; y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido. Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.” (Lucas 15:5–7)
Al encontrar la dracma la mujer señala Lucas que “reúne a sus amigas y vecinas, diciendo: Gozaos conmigo, porque he encontrado la dracma que había perdido. Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.” (Lucas 15:9–10)
Al regresar el hijo prodigo a su casa la parábola señala dijo: “Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta” (Lucas 15:22,23) Las últimas palabras del padre en la parábola fueron: “Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.” (Lucas 15:22,23,32)
Definitivamente el mensaje de estas tres (3) parábolas es:
El amor de Dios hacia aquellas personas que están apartadas de Él.
El gran esfuerzo de Dios por atraer hacia Él aquellas personas que están apartadas de Él.
La alegría que produce cuando una persona que esta apartada de Dios se encuentra con Él.
Lucas señala que Jesús envió a setenta (70) discípulos de dos en dos delante de Él a las ciudades a las cuales iba a ir. Su misión era: sanar a los enfermos y proclamar que el Reino de los Cielos se había acercado. La historia señala que los setenta (70) llegaron llenos de gozo. Su gozo fue tal que después de haber finalizado esa historia Lucas señala que Jesús se regocijo en el Espíritu.
Antes de Jesús enviar a los setenta (70) envió a doce (12) Lucas señala que “Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades. Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos.” (9:1,2)
Después de los setenta (70) envió a la iglesia. Mateo lo presenta así: “Y Jesús se les acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. Amén” (Mateo 28:18-19) Marcos al recoger esta experiencia escribe: “Y ellos saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con señales que le seguían. Amén” (Marcos 16:20)
El amor de Dios está dispuesto para toda persona. Dios está haciendo un gran esfuerzo para atraer toda persona hacia Él
Tú eres llamado a hablarle a otros del amor de Dios en Jesucristo.
La decisión que una persona hace por Jesucristo como Salvador provocará un gran regocijo en el cielo.

