EL DIOS DE LA OPORTUNIDAD
Pastor, Jorge L. Cintrón
Probablemente el apóstol Pablo es la persona más importante dentro de la iglesia cristiana.
Hizo tres (3) viajes misioneros. Muchos estudiosos de su vida señalan que después de haber sido absuelto en Roma retomo a su tarea como misionero. Muy probablemente, luego, más o menos, para el año 67DC fue decapitado por orden de Nerón. Pablo fue el fundador de varias iglesias cristianas. Fue el escritor de varias de las epístolas que aparecen en La Biblia. Fue el que preciso muchos de los conceptos doctrinales de la teología cristiana.
Al hacer una enumeración de las apariciones del Cristo Resucitado en 1 Corintios señala que el Cristo Resucitado se le apareció a él.“y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí”.(1 Corintios 15:8)
No obstante de todos estos datos o “logros” Pablo tenía un correcto concepto de quién era él.
“Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol.” (1 Corintios 15:9) Al escribir su segunda epístola a los corintios Pablo señala: “Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad”. (2 Corintios 12:7-9)
Romanos 12:3 dice: “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno”.
El momento más importante en la vida de Pablo fue en el camino de Damasco. Pablo en su comparecencia ante el Rey Agripa lo expone así: “Yo ciertamente había creído mi deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret; lo cual también hice en Jerusalén. Yo encerré en cárceles a muchos de los santos, habiendo recibido poderes de los principales sacerdotes; y cuando los mataron, yo di mi voto. Y muchas veces, castigándolos en todas las sinagogas, los forcé a blasfemar; y enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extranjeras. Ocupado en esto, iba yo a Damasco con poderes y en comisión de los principales sacerdotes, cuando a mediodía, oh rey, yendo por el camino, vi una luz del cielo que sobrepasaba el resplandor del sol, la cual me rodeó a mí y a los que iban conmigo. Y habiendo caído todos nosotros en tierra, oí una voz que me hablaba, y decía en lengua hebrea: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón. Yo entonces dije: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti, librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados”. (Hechos 26:9-18)
Luego de exponerle como había sido su experiencia en el camino de Damasco procedió a presentarle al Rey Agripa el mensaje del evangelio.
Finalmente Pablo invitó al Rey Agripa a creer: “¿Crees, oh rey Agripa, a los profetas? Yo sé que crees”. (Hechos 26:27) La respuesta de Agripa fue: “Por poco me persuades a ser cristiano”. (Hechos 26:28)
Agripa no fue salvo porque la salvación no se obtiene por la persuasión, no es por entender con la mente. Tampoco se obtiene por la emoción, no es por los sentimientos. Es por revelación al espíritu de uno y confesión. “Jesús le preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.” (Mateo 16:13-17 “Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado”. (Romanos 10:8-11)
Pablo venía de una tradición religiosa muy fuerte
Al escribir su epístola a los Filipenses describe su trasfondo religioso: “circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible”. (Filipenses 3:5,6)
A través del libro de los Hechos descubrimos que su educación era muy buena: “instruido a los pies de Gamaliel” (Hechos 22:3)
Era perseguidor de la iglesia.
Cuando Esteban fue ejecutado a pedradas los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo. (Hechos 7:58) En el próximo capítulo del libro de los Hechos se señala sobre el martirio de Esteban que Saulo consentía en su muerte. Mas adelante se señala que En aquel día de la muerte de Esteban hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles. Saulo asolaba la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombres y a mujeres, y los entregaba en la cárcel. (Hechos 8:1-3) El capítulo 9 de Hechos comienza señalando que “Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén”.
La pregunta que uno se formula es ¿cómo o por qué Dios se le va a aparecer y a utilizar a un hombre como Pablo en la forma que lo utilizó?
Cuando el Señor le pide a Ananías que vaya a donde estaba Pablo, después que este último había tenido la experiencia en el camino de Damasco, la reacción de este fue: “Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén; y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre” .(Hechos 9:13)
Cuando Pablo regresó a Jerusalén después de su experiencia en el camino de Damasco trataba de juntarse con los discípulos; pero todos le tenían miedo, no creyendo que fuese discípulo. (Hechos 9:26) Tuvo que Bernabé, tomarle y traerlo a los apóstoles, contándoles cómo Saulo había visto en el camino al Señor, el cual le había hablado, y cómo en Damasco había hablado valerosamente en el nombre de Jesús.
La respuesta a la pregunta ¿cómo o por qué Dios se le va a aparecer y a utilizar a un hombre como Pablo en la forma que lo utilizó?: Dios es el Dios de la oportunidad
Pablo le escribió a los Filipenses: “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte”, (Filipenses 3:7-10)
Pablo al hacer su defensa ante el Rey Agripa le dijo al haber sido derribado al suelo en el camino de Damasco hizo una pregunta: “¿Quién eres, Señor?” Y que la respuesta que obtuvo fue: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti, librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados”. (Hechos 26:15,16)
El Dios de la oportunidad le había dado una comisión: ve y: 1) libera de las tinieblas, 2) libera del poder de Satanás, 3) remite los pecados y 4) restaura a una herencia que habían perdido
El Dios de la oportunidad ha salido a tu encuentro para salvarte. Ha salido a tu encuentro para darte victoria.
(Este mensaje será presentado el domingo 7 de abril de 2019 a las 10:15am en el Pabellón de Oración de la Primera Iglesia Bautista de Cayey)

