Púlpito Evangélico DIOS ESTÁ ABRIENDO CAMINO

DIOS ESTÁ ABRIENDO CAMINO

Pastor Jorge L. Cintrón

 

No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. 19 He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad. Isaías 43:18-19

 

Mensaje presentado en el Pabellón de Oración de la Primera Iglesia Bautista de Cayey, Puerto Rico el 30 de agosto de 2026 – 10:15 am

 

INTRODUCCIÓN

 

Quiero comenzar señalándote que Dios no solamente estuvo contigo ayer, la semana pasada, el mes pasado, el año passado, etc. Podría seguir retrocediendo en el tiempo, porque Dios ha estado contigo en cada etapa de tu vida. Dios estuvo contigo en los días que dejaste atrás; pero Dios también está obrando en los días que están delante de ti.

 

Isaías 43:18-19 presenta a un pueblo que tenía una historia marcada por las intervenciones de Dios, pero que necesitaba aprender a mirar hacia adelante para reconocer lo que Dios estaba a punto de hacer.

 

Dios les recuerda que no debían vivir atrapados en las experiencias del pasado, porque Él no había terminado su obra con ellos.

 

El Señor les dice: “He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis?”

 

Dios estaba anunciando una nueva etapa, una nueva obra y un nuevo camino, y estaba llamando a su pueblo a reconocerlo.

 

La palabra de Dios también nos recuerda hoy que nuestras experiencias pasadas, tanto las buenas como las difíciles, no tienen que determinar nuestro futuro. Podemos agradecer por lo que Dios hizo ayer sin dejar de creer en lo que Dios puede hacer mañana. Podemos mirar hacia atrás para reconocer su fidelidad, pero debemos mirar hacia adelante para reconocer su propósito.

 

Dios no solamente estuvo contigo en lo que dejaste atrás; también está obrando delante de ti.

 

Para caminar hacia lo que Dios está preparando necesitas considerar cuatro verdades.

 

Primera verdad: NO VIVAS PRISIONERO DE LO QUE QUEDÓ ATRÁS.

 

Dios te llama a no permitir que el pasado controle tu presente. Cuando Dios dice: “No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas”, no te está ordenando borrar tu historia ni olvidar las obras que Él realizó. La Biblia nos enseña muchas veces a recordar la fidelidad de Dios y a contar las cosas que Él ha hecho por nosotros.El problema no está en recordar el pasado, sino en permitir que lo que pasó determine la manera en q ue vivimos nuestro presente. Podemos recordar lo que vivimos sin permitir que aquello que vivimos se convierta en una prisión. Hay recuerdos que debemos conservar porque nos ayudan a reconocer la fidelidad de Dios. Hay experiencias de las cuales debemos aprender para no repetir los mismos errores. Pero también existen experiencias que debemos entregar a Dios y dejar atrás para poder continuar avanzando.

 

No puedes avanzar hacia lo que Dios tiene delante de ti si permaneces aferrado a lo que ya terminó. Algunas personas permanecen detenidas por sus fracasos porque continúan diciéndose que aquello que hicieron mal define q uiénes son. Un fracaso puede convertirse en una lección, pero no tiene que convertirse en nuestra identidad. Haber cometido un error no significa que Dios haya terminado con nosotros. Otras personas permanecen detenidas por las heridas que recibieron porque permiten que lo que alguien hizo en el pasado continúe gobernando su presente. Una herida necesita ser sanada, pero no debe convertirse en una cadena que nos impida continuar viviendo. El perdón no cambia necesariamente lo que ocurrió, pero puede impedir que aquello que ocurrió continúe controlando nuestra vida. También existen personas que viven mirando constantemente hacia atrás porque comparan todo lo que Dios está haciendo ahora con lo que hizo anteriormente. Podemos agradecer por las experiencias que Dios nos permitió vivir sin exigirle que vuelva a trabajar exactamente de la misma manera. Dios no necesita repetir nuestro pasado para demostrar que continúa siendo fiel.

 

Dios quiere que aprendamos a dejar atrás aquello que ya cumplió su propósito. Nuestro pasado forma parte de nuestra historia, pero nuestro pasado no tiene derecho a convertirse en nuestro dueño. Podemos agradecer por las puertas que Dios abrió y aceptar también las puertas que Él permitió que se cerraran. Podemos reconocer que algunas etapas fueron importantes sin pretender permanecer para siempre en ellas. Por eso debemos preguntarnos delante de Dios si existe algo que seguimos cargando que Él ya nos está llamando a dejar atrás.

 

Si queremos caminar hacia el futuro que Dios está preparando, necesitamos dejar de vivir prisioneros de lo que quedó atrás.

 

Segunda verdad: RECONOCE QUE DIOS ESTÁ HACIENDO ALGO NUEVO.

 

Dios mismo declara que Él está realizando una nueva obra. Después de decirle a su pueblo que no viviera atrapado en las cosas pasadas, Dios declara: “He aquí que yo hago cosa nueva.” La nueva obra comienza en Dios y no depende exclusivamente de nuestras capacidades. Dios puede comenzar una obra aun cuando nosotros todavía no podamos comprender lo que está haciendo. La expresión “He aquí” constituye una invitación de Dios para que su pueblo preste atención a lo que Él está haciendo. Dios estaba llamando al pueblo a levantar sus ojos y mirar más allá de sus circunstancias. Dios también nos llama hoy a prestar atención porque podemos estar tan concentrados en lo que perdimos que no reconocemos lo que Él está comenzando.

 

Dios puede estar obrando aunque todavía no podamos ver el resultado. El Señor dice: “Pronto saldrá a luz”, indicando que aquello que estaba haciendo todavía no se había manifestado completamente. Hay obras de Dios que comienzan antes de que podamos ver sus resultados. De la misma manera que una semilla puede estar desarrollándose debajo de la tierra antes de que aparezca la planta, Dios puede estar trabajando aunque todavía no podamos verlo. Nuestra incapacidad para ver lo que Dios está haciendo no significa que Dios haya dejado de trabajar. Muchas veces queremos conocer todo el proceso antes de dar el primer paso. Dios, sin embargo, puede pedirnos que confiemos en Él antes de mostrarnos el resultado final.

 

Dios no siempre hará algo nuevo de la manera que nosotros esperamos. Muchas veces queremos que Dios vuelva a abrir exactamente la misma puerta que abrió anteriormente. Sin embargo, Dios puede tener preparada una puerta diferente. Nosotros podemos estar esperando que Dios repita una experiencia mientras Él está preparando una experiencia nueva. Dios continúa siendo fiel aunque su método sea diferente al que nosotros conocemos. Nuestra confianza no debe estar puesta en que Dios repita nuestras experiencias anteriores. Nuestra confianza debe estar puesta en el carácter inmutable de Dios. Por eso debemos estar dispuestos a recibir lo nuevo que Dios quiere hacer aunque no se parezca a lo que nosotros habíamos imaginado.

 

No debemos vivir esperando que Dios repita nuestro pasado, sino confiando en que Él puede estar preparando algo nuevo delante de nosotros.

 

Tercera verdad: APRENDE A PERCIBIR LA OBRA DE DIOS.

 

Dios pregunta si estamos reconociendo lo que Él está haciendo. Después de anunciar que estaba haciendo algo nuevo, Dios pregunta: “¿No la conoceréis?” La pregunta revela que Dios puede estar obrando delante de nosotros sin que nosotros reconozcamos inmediatamente su obra. El problema no siempre consiste en que Dios no esté haciendo nada, sino en que nosotros no estamos percibiendo lo que Él está haciendo. Dos personas pueden atravesar la misma circunstancia y verla de manera completamente diferente. Una puede ver solamente una puerta cerrada; otra puede preguntarse si Dios está redirigiendo sus pasos.” Necesitamos desarrollar sensibilidad espiritual para reconocer la obra de Dios. Necesitamos aprender a detenernos delante de Dios para escuchar su dirección. Necesitamos aprender a observar nuestras circunstancias desde una perspectiva espiritual. Necesitamos aprender a discernir entre nuestras propias expectativas y la dirección que Dios está dando.

 

Dios no siempre comienza su obra de una manera espectacular. Algunas obras de Dios comienzan de una manera pequeña y silenciosa. Una conversación puede convertirse en el comienzo de una nueva oportunidad. Una puerta que parece pequeña puede conducir a algo mucho mayor. Una decisión sencilla de obediencia puede convertirse en el primer paso hacia algo que Dios ha preparado. El hecho de que todavía no veamos algo grande no significa que Dios no haya comenzado a trabajar. La fe nos permite reconocer que una pequeña señal puede formar parte de una obra mucho mayor. Por eso no debemos despreciar los pequeños comienzos que Dios pone delante de nosotros. Necesitamos cambiar nuestra manera de mirar nuestras circunstancias. En lugar de preguntar solamente: “¿Por qué está sucediendo esto?”, debemos aprender a preguntarle a Dios: “Señor, ¿qué estás haciendo en medio de esto?” En lugar de concentrarnos exclusivamente en lo que no tenemos, debemos reconocer aquello que Dios ya está colocando delante de nosotros. En lugar de pensar únicamente en el camino que no podemos ver, debemos prestar atención al próximo paso que Dios nos está mostrando. La fe no siempre nos permite ver todo el camino, pero sí nos permite confiar en el Dios que conoce el camino completo.

 

Necesitamos pedirle a Dios que abra nuestros ojos espirituales para reconocer su obra aun cuando todavía no podamos verla completamente.

 

Cuarta verdad: ATRÉVETE A CAMINAR HACIA LO QUE DIOS ESTÁ PREPARANDO.

 

Dios promete abrir camino aun en lugares donde parece que no existe ninguno. El Señor declara: “Otra vez abriré camino en el desierto.” El desierto representa un lugar donde humanamente parece imposible encontrar un camino. Sin embargo, Dios no necesita encontrar un camino existente porque Él mismo puede abrirlo. Dios también promete: “Y ríos en la soledad.” Dios puede producir recursos donde nosotros solamente vemos escasez. Dios puede traer vida donde nosotros solamente vemos sequedad. Dios puede hacer surgir esperanza donde nosotros solamente vemos soledad.

 

Dios no siempre elimina el desierto, pero puede abrir un camino en medio del desierto. Muchas veces nuestra oración consiste en pedirle a Dios que quite inmediatamente la situación difícil. Sin embargo, Dios puede decidir acompañarnos en medio de la situación y mostrarnos un camino para atravesarla. La presencia de un desierto no significa necesariamente la ausencia de Dios. Nuestra seguridad no depende de que conozcamos todo lo que encontraremos en el camino. Nuestra seguridad depende de saber quién está caminando con nosotros. No necesitamos conocer todos los detalles del futuro para confiar en el Dios que ya conoce nuestro futuro.

 

La fe tiene que convertirse en obediencia. Podemos reconocer que Dios está abriendo un camino y, aun así, quedarnos parados frente a él. Podemos conocer la dirección de Dios y continuar esperando porque queremos tener todas las respuestas.Podemos saber cuál es el próximo paso y negarnos a darlo porque todavía no conocemos los pasos que seguirán. Llega u n momento en que tenemos que atrevernos a caminar. La fe bíblica no consiste solamente en creer que Dios puede hacer algo, sino también en responder cuando Dios nos llama a actuar. Hay caminos que solamente podremos descubrir cuando demos el primer paso. Abraham tuvo que salir de su tierra sin conocer todos los detalles del lugar al que Dios lo llevaría. Moisés tuvo que extender su vara cuando Dios le ordenó actuar frente al mar. Josué y el pueblo tuvieron que avanzar hacia el Jordán confiando en la palabra de Dios. Los discípulos tuvieron que dejar sus redes para seguir a Jesús. En cada uno de estos ejemplos llegó un momento en que la confianza tuvo que convertirse en movimiento.

 

Necesitamos atrevernos a caminar hacia lo que Dios está preparando. Caminar hacia lo nuevo puede producir temor porque significa abandonar parte de nuestra comodidad. Caminar hacia lo nuevo puede producir incertidumbre porque no conocemos todos los detalles. Caminar hacia lo nuevo requiere confianza porque nuestra seguridad no estará en lo que conocemos, sino en Aquel que nos guía. Si Dios está abriendo camino delante de nosotros, no debemos quedarnos contemplando el camino desde lejos. Cuando Dios abre un camino, lo abre para que caminemos con Él. No necesitamos conocer todo el camino para dar el próximo paso; necesitamos confiar en el Dios que va delante de nosotros.

 

CONCLUSIÓN

 

Dios no quiere que terminemos viviendo en el pasado cuando Él ya está trabajando en nuestro futuro. Podemos agradecer por todo lo que Dios hizo sin quedarnos atrapados en lo que ya pasó. Podemos aprender de nuestros errores sin permitir que nuestros errores definan nuestro futuro. Podemos llorar nuestras pérdidas sin perder la esperanza de que Dios todavía puede hacer cosas nuevas.

 

Dios nos llama a reconocer que Él está haciendo algo nuevo. Tal vez todavía no podemos ver claramente lo que Dios está preparando, pero podemos confiar en que Él continúa obrando. Tal vez solamente podemos ver una pequeña señal, pero debemos estar atentos porque Dios puede estar comenzando una obra mayor. Tal vez todavía no vemos el camino completo, pero podemos confiar en el Dios que ya conoce nuestro destino.

 

Dios nos llama a percibir su obra y responder con fe. Necesitamos pedirle a Dios ojos espirituales para reconocer lo que nuestros ojos naturales todavía no pueden ver. Necesitamos escuchar su voz para distinguir su dirección en medio de tantas voces. Necesitamos estar dispuestos a obedecer cuando Dios nos muestre el próximo paso.

 

Dios sigue siendo el Dios que abre caminos. El mismo Dios que estuvo con nosotros en el pasado continúa estando presente hoy. El mismo Dios que nos sostuvo en otros desiertos puede sostenernos en los desiertos que todavía tengamos que atravesar. El mismo Dios que abrió caminos anteriormente puede abrir nuevos caminos delante de nosotros. Por eso, nuestra confianza no está en conocer el futuro, sino en conocer al Dios que ya está allí.

 

Llamado final.

 

Quizás hoy hay personas que necesitan dejar algo atrás. Quizás hay alguien que todavía vive prisionero de un fracaso. Q uizás hay alguien que todavía está cargando una herida.Quizás hay alguien que tiene miedo de volver a intentarlo porque una vez las cosas no salieron bien. Quizás hay alguien que necesita reconocer que Dios está haciendo algo nuevo y que no debe seguir esperando que Dios repita exactamente lo que hizo antes. Quizás hay alguien que necesita pedirle al Señor ojos espirituales para percibir una obra que ya comenzó. Y quizás hay alguien que sabe cuál es el próximo paso que Dios le está pidiendo, pero todavía tiene miedo de caminar. Hoy Dios nos recuerda: “He aquí que yo hago cosa nueva.” Y también nos recuerda: “Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.” Por eso, no vivamos prisioneros de lo que quedó atrás. Reconozcamos que Dios está haciendo algo nuevo. Aprendamos a percibir su obra. Y cuando Dios nos muestre el camino, atrevámonos a caminar. Porque quizás nosotros no sabemos qué hay delante de nosotros, pero sabemos quién va delante de nosotros. Y si Dios va delante de nosotros, podemos caminar hacia lo que Él está preparando.

 

 

Jorge Cintron
Jorge Cintronhttp://www.elversiculodeldia.com
Pastor en Primera Iglesia Bautista de Cayey, Puerto Rico

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