CAPACITÁNDOSE PARA LA ORACIÓN
Pastor Jorge L. Cintrón
Comunicándose con Dios
Orar es ofrecer las emociones y deseos del alma a Dios. Dios se ha revelado a los hombres como UN DIOS con manifestaciones en TRES PERSONAS: PADRE, HIJO, ESPIRITU SANTO. Esto es lo que se conoce como La Trinidad. Por medio de la experiencia de oración el hombre se relaciona con ese ÚNICO DIOS en sus TRES PERSONAS. La oración va dirigida al PADRE, “¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” dice en Mateo 7:11. Jesús dio el ejemplo de que se debe orar al PADRE. En la oración modelo oró “Padre nuestro que estás en los cielos…” En la oración sacerdotal que es recogida en el capítulo 17 de Juan, Jesús oró “Padre la hora ha llegado…” Y en Getsemaní dijo: “Padre mío, si es posible pase de mí ésta copa…” La oración es en el nombre del HIJO. JESUS: “Y todo lo qué pidiereis al Padre, en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre yo lo haré…” dice Juan 14:13,14-; “…. para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, é1 os lo dé…” Juan 15:16. Jesús mismo mostró porqué la oración tenía que ser en su nombre; “…Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí …” dice Juan 14:6. El ESPÍRITTU SANTO es el que ayuda al hombre a orar: Judas 20 afirma “Pero vosotros amados edificados sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, …” y dice en Romanos 8:26 “…. pues qué hemos de pedir como conviene no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.”
La Biblia presenta que en los momentos más importantes del plan de salvación han sido precedidos de momentos de oración. Antes del CALVARIO hubo un GETSEMANÍ, Lucas 22:39-46. Antes de PENTECOSTÉS hubo oración -probablemente 10 días de oración-, Hechos 1:1-3,14. Antes de los 10 MANDAMIENTOS hubo 40 días de oración, Deuteronomio 9:9,8.
La Biblia insta a orar: “Exhorto, ante todo, a que se hagan rogativas oraciones, peticiones y acciones de gracia… quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar…” 1 Timoteo 2:1-8, "Perseverad en la oración…” Colosenses 4:2, "Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu.” Efesios 6:18, "Orad sin cesad" 1 Tesalonicenses 5:17.
Se pueden reconocer diferentes clases de oración:
1) La oración de ADORACION, expresa reconocimiento por lo que Dios es, un ejemplo puede ser el Salmo 24:1-6.
2) La oración de GRATITUD expresa reconocimiento a Dios por lo que Él ha hecho, Esdras 7:27,28 es un ejemplo de esta clase de oración.
3) La oración de CONFESIÓN presenta faltas cometidas contra Dios, Esdras 9:6-15.
4) La oración de INTERCESIÓN presenta situaciones de otras personas a Dios, Génesis 18:23-33.
5) La oración de PETICIÓN presenta situaciones de la persona que está orando a Dios, II Corintios 12:7-10 es ejemplo de este tipo de oración.
Conociendo la intercesión
En términos generales se puede decir que la oración de intercesión es el tipo de oración más descuidado. La oración de intercesión es el ofrecimiento a Dios de las emociones y deseos del alma presentando situaciones de otras personas.
En la Biblia se presentan muchas oraciones de intercesión. Algunos de los personajes bíblicos que oraron en intercesión fueron: en el Antiguo Testamento; Abraham; Moisés y Elías; en el Nuevo Testamento un ejemplo es Pedro. También la Iglesia según algunas experiencias que se presentan en el Nuevo Testamento oraba en intercesión.
Orar en intercesión es colocarse en la brecha entre Dios y el hombre. Orar en intercesión es estar en el hueco de la muralla entre Dios y la ciudad, la nación, y el mundo. E1 salmista refiriéndose a Moisés dice en el Salmo 106:23 “…Y trató de destruirlos, de no haberse interpuesto Moisés su escogido delante de él, a fin de apartar su indignación para que no los destruyese."
Orar en intercesión es colocarse en la brecha entre Satanás y el hombre. Orar en intercesión es estar en el hueco de la muralla entre Satanás y la ciudad, la nación, y el mundo. “…Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. ….. orando en todo tiempo con, toda oración y suplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” dice en Efesios 6:11 y 18.
El mejor ejemplo de oración de INTERCESIÓN que tiene el creyente es el de Jesús. El intercedió antes de su muerte. El capítulo diecisiete (17) de Juan presenta una hermosa oración de intercesión de Jesús. Después de su resurrección y ascensión a los cielos Jesús continúa intercediendo por el creyente: “…. por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por é1 se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (Hebreos 7:22-25).
La oración de INTERCESIÓN trae unas bendiciones extraordinarias al creyente que se dedica a ella. Casi al final del libro de Job (42:10) se hace esta afirmación: “Y quitó la aflicción de Job, Jehová, cuando é1 hubo orado por sus amigos”. Es interesante señalar que los grandes hombres de Dios, los paladines de la fe, todos practicaron la INTERCESION. El interceder por otros trae bendición a la vida del que está orando; trae cercanía entre el intercesor y Dios.
El que quiera convertirse en un intercesor como parte de la Iglesia del Trono de Dios debe cumplir con cinco requisitos mínimos:
Primer requisito: – ser llenos del Espíritu Santo – Es indispensable que el cristiano tenga una vida limpia para poder ser lleno del Espíritu Santo. El cristiano tiene que desterrar de su vida todo pecado y vivir en un espíritu de confesión diaria.
Segundo requisito: – reconocer la voz de Dios – El cristiano en ocasiones afirma haber escuchado la voz de Dios cuando en realidad no ha sido así. En muchas ocasiones proyecta sus pensamientos, sus sentimientos, sus ilusiones, y afirma que es la voluntad de Dios. La Biblia exhorta a que se esté atento a la voz Divina, “…. Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas…,” (Proverbios 3:5,6). Jesús oró: “…. no se haga mi voluntad sino la tuya, (Lucas 22:42)-, La Escritura advierte “…… Satanás se disfraza como ángel de luz…” (2 Corintios 11:14)-, En algunas ocasiones Satanás se presenta para tratar de engañarnos, “…. probad los espíritus si son de Dios”, (1 Juan 4:1)-. La Biblia es la mejor fuente para que el creyente escuche 1a Voz de Dios; el participar de la comunión en una iglesia local ayuda a escuchar esa Voz. Hay veces que esa Voz se puede oír en experiencias místicas. Esa Voz se escucha en las vivencias diarias. Hay que reconocer que Dios es todo conocimiento y que Él tiene una respuesta a todo. También debemos de reconocer que Dios es todo poder y Él puede comunicar la respuesta. Además, Dios es todo amor y quiere comunicar esa respuesta.
Tercer requisito: – obediencia a la Palabra – "Amados, si nuestro corazón no nos reprende confianza tenemos en Dios; y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él” …. (1 Juan 3:21,22)-. “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”, (Juan 15:7)-.
Cuarto requisito: – alabanza a Dios – Glorificar a Dios en adoración. Hablar y cantar de la persona de Dios y de sus obras. Darle gracias.
Quinto requisito: – estar dispuesto a ser la respuesta- Dios quiere actuar, pero necesita siervos dispuestos.
¿Qué debe hacer un creyente para comenzar a desempeñar su función de intercesor como parte de la Iglesia del Trono de Dios?
Primero: desear ser un intercesor. Segundo determinarse a ser un intercesor. Tercero disciplinarse para ser un intercesor. Y en cuarto lugar estar dispuesto a confesar su pecado por no haber tomado ese ministerio antes. Samuel dijo en una ocasión; “Así que lejos sea de mí que peque yo contra Jehová cesando de rogar por vosotros…” (I Samuel 12:23).
La Biblia presenta situaciones en las cuales siempre se debe de interceder.
Los hermanos en la fe (Colosenses 1:1-3):
"Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo; a los hermanos santos y fieles en Cristo que están en Colosas: Gracia a vosotros y paz, de parte de Dios nuestro Padre. Damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, orando siempre por vosotros."
Los nuevos creyentes (Juan 17:20,21):
"Pero no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por medio de la palabra de ellos; para que todos sean una cosa, así como tú, oh Padre, en mí y yo en ti, que también ellos lo sean en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.” Así oró Jesús.
Por los que son llamados al ministerio (Hechos 6:3-69, Efesios 4:1):
La selección de los primeros diáconos es ejemplo de esto. “Escoged, pues, hermanos, de entre vosotros a siete hombres que sean de buen testimonio, llenos del Espíritu y de sabiduría, a quienes pondremos sobre esta tarea. ….. Presentaron a éstos delante de los apóstoles; y después de orar, les impusieron las manos”. Hay que orar por los que son llamados al ministerio porque Pablo le señaló a la iglesia en Éfeso: “yo, prisionero en el Señor, os exhorto a que andéis como es digno del llamamiento con que fuisteis llamados”
Por los que realizan la tarea evangelística (Hechos 8:20-24):
Esto es ejemplificado por las experiencias que pasó Pablo cuando comenzó a proclamar la salvación en el nombre de Jesucristo. “Saulo estuvo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco. Y en seguida predicaba a Jesús en las sinagogas, diciendo: Este es el Hijo de Dios. Todos los que le oían estaban atónitos y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre? ¿Y no ha venido acá para eso mismo, para llevarles presos ante los principales sacerdotes? Pero Saulo se fortalecía aún más y confundía a los judíos que habitaban en Damasco, demostrando que Jesús era el Cristo. Pasados muchos días, los judíos consultaron entre sí para matarle; pero sus asechanzas fueron conocidas por Saulo. Y guardaban aún las puertas de la ciudad de día y de noche para matarle.”
Por los líderes de nuestro país, ciudad, iglesias (1 Timoteo 2:1-2):
“Hagan súplicas, oraciones, intercesiones y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que llevemos una vida tranquila y reposada en toda piedad y dignidad. Esto es bueno y aceptable delante de Dios nuestro Salvador.”
Por la família (I Pedro 3:1-7):
"Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos, para que, si algunos no obedecen a la palabra, también sean ganados sin una palabra por medio de la conducta de sus mujeres, al observar vuestra reverente y casta manera de vivir. Vuestro adorno no sea el exterior, con arreglos ostentosos del cabello y adornos de oro, ni en vestir ropa lujosa; sino que sea la persona interior del corazón, en lo incorruptible de un espíritu tierno y tranquilo. Esto es de gran valor delante de Dios. Porque así también se adornaban en tiempos antiguos aquellas santas mujeres que esperaban en Dios y estaban sujetas a sus propios maridos. Así Sara obedeció a Abraham, llamándole señor. Y vosotras habéis venido a ser hijas de ella, si hacéis el bien y no tenéis miedo de ninguna amenaza. Vosotros, maridos, de la misma manera vivid con ellas con comprensión, dando honor a la mujer como a vaso más frágil y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no sean estorbadas."
Por los que nos quieren hacer daño (Mateo 5:43-44):
" Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen. "
MODELO DE ORACION DE INTERCESION EN GRUPOS PEQUEÑOS
El esquema de oración de intercesión surgió para grupos pequeños de oración. Grupos de más o menos cinco (5) personas. Los elementos que incluye este esquema de oración pueden servir de guía para momentos de oración de intercesión en grupos grandes y sobre todo pueden servir para guiar los momentos de oración individual. Esta forma de intercesión tiene nueve (9) elementos.
Primer elemento ADORACIÓN. El salmista afirma “pero tú eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel” (Salmo 22:3). La alabanza es muy importante en la vida del creyente. Durante los últimos días de su ministerio Jesucristo citó el verso número dos (2) del Salmo (ocho) 8, pero lo citó de una forma un poquito diferente. Ese verso dice: De la boca de los pequeños y de los que todavía maman, fundaste la fortaleza. Jesús lo citó así; “De la boca de los niños y de los que maman preparaste la alabanza” Esta forma de Jesús utilizar este Salmo incorpora al mismo el elemento de la alabanza. El verso tres (3) del Salmo ocho (8) se puede leer desde la perspectiva de Jesús de la siguiente forma: “De la boca de los pequeños y de los que todavía maman preparaste la alabanza a causa de tus enemigos, para hacer callar al enemigo y al vengativo.” Una de las cosas que Satanás no puede resistir es la alabanza a Dios levantada por un creyente. La adoración es una de las formas de alabanza. Alabanza es hacer fiesta delante de la presencia de Dios. La alabanza de adoración es la fiesta que el creyente hace ante Dios por lo que Dios es. Al comenzar este esquema de oración de intercesión se dedica un tiempo a la adoración.
Segundo elemento CONFESIÓN. El creyente es una nueva criatura en Cristo Jesús, pero en medio de su vida actúa de forma que no le agrada a Dios. Esto es, cometemos pecado. El pecado se levanta como una barrera entre el creyente y Dios. Es necesaria la confesión. Uno de los atributos esenciales de Dios es la Omnisciencia. Dios conoce todo lo que hay en la vida de las personas. El conoce todos los pecados que el hombre ha cometido, por tanto, la confesión tiene que ser específica. La confesión no es nada más sentir tristeza por una conducta. La confesión es sentir tristeza y además tener el propósito de no repetir esa conducta. Es reconocer que no se tienen fuerzas para poder enmendar las actuaciones. Es reconocer que solamente la sangre de Jesucristo es la que puede ayudar, por tanto, se le pide perdón a Dios y se confía en el sacrificio de Cristo en la cruz. La primera carta de Juan dice: “Si decimos que tenemos comunión con él y andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad. Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. Pero si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros. Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis. Y si alguno peca, abogado tenemos delante del Padre, a Jesucristo el justo. Él es la expiación por nuestros pecados, y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo” Después de haber adorado a Dios se entra en un periodo de confesión.
“Y asimismo, también el Espíritu nos ayuda en nuestras debilidades; porque cómo debiéramos orar, no lo sabemos; pero el Espíritu mismo intercede con gemidos indecibles. Y el que escudriña los corazones sabe cuál es el intento del Espíritu, porque él intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios”; dice Romanos 8:26,27. El tercer elemento CONTROL DEL ESPIRITU SANTO. Al interceder bajo este esquema se desea estar asistido por el Espíritu Santo. Se le pide a Dios que el Espíritu Santo controle ese momento de oración.
Los momentos de oración del creyente son dominados en muchas ocasiones por sus inquietudes personales. Al orar en intercesión se debe pedir a Dios que los pensamientos y sentimientos estén sometidos a Él. Este es el cuarto elemento SILENCIAR LAS VOCES QUE NO PROCEDEN DE DIOS. La primera voz que uno tiene que silenciar es su propia voz. En ese momento uno tiene que menguar para que Cristo crezca. Hay que afirmarse en lo que le escribió Pablo a la iglesia en Corinto: “Porque, ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Pero nosotros tenemos la mente de Cristo.” Un demonio no puede poseer a un verdadero creyente en Cristo Jesús. Satanás no tiene todo conocimiento; así que no puede leer la mente del creyente. Pero, Satanás puede enviar pensamiento a la mente del creyente. Al momento de estar en intercesión Satanás va a tratar de estorbar las oraciones. La Biblia dice: “Someteos, pues, a Dios. Resistid al diablo, y él huirá de vosotros. El creyente que está en intercesión, utilizando la autoridad que tiene como parte de la Iglesia del Trono de Dios debe de atacar espiritualmente y echar fuera a Satanás. Satanás nunca se va voluntariamente de un lugar. Uno lo tiene que echar.
El quinto elemento: GRATITUD. El próximo paso en este esquema de oración de intercesión es levantar acción de gracias a Dios. Esta acción de gracias se levanta en fe. ¿Qué significa esto? Darle gracias a Dios anticipadamente por lo que Él va a hacer. Es decirle a Dios: gracias, Dios, porque voy a orar y Tú vas a obrar en todas mis peticiones.
El sexto elemento: SILENCIO. Habiendo adorado, confesado, pedido al Espíritu que controle ese momento de oración; habiendo silenciado toda voz que no sea la de Dios y dando gracias por lo que Dios va a hacer; se está listo para comenzar a orar. Solamente falta saber de qué se va a hablar con Dios. Es por eso necesario hacer silencio ante la presencia de Dios. El único pensamiento que debe haber en la mente; el único sentimiento que debe haber en el corazón es éste: ¿Señor de qué tú quieres que hablemos? Ese silencio debe permanecer hasta que el Espíritu comience a presentarnos motivos sobre los cuales Dios quiere hablar con uno. Dios a través del Espíritu comienza a traer diferentes motivos de oración. Se escriben en un papel todas esas inquietudes que el Espíritu trae a uno en ese momento.
El séptimo elemento: ACUERDO DE ORACIÓN. Los integrantes de cada grupo pequeño de oración comparten los diferentes motivos sobre los cuales Dios les ha inquietado a orar. Guiados por el Espíritu Santo establecen una agenda de oración: ¿por qué van a orar? ¿cómo van a orar? Jesús afirmó: "Otra vez os digo que, si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidan, les será hecha por mi Padre que está en los cielos"
El octavo elemento: ORACIÓN. El líder de cada grupo de oración determina como van a hacer la intercesión. Cada grupo pequeño comienza a interceder por situaciones específicas.
GUÍA PARA GRUPOS DE INTERCESIóN
1- ADORACIÓN
2- CONFESIÓN
3- PEDIR EL CONTROL DEL ESPíRITU SANTO
4- ESCUCHAR LA VOZ DE DIOS:
-SILENCIAR NUESTRA PROPIA VOZ
-REPRENDER A SATANÁS
5- GRATITUD
6- SILENCIO
7- ACUERDO SOBRE LO QUE SE VA A PRESENTAR EN ORACIÓN
8- ORACIÓN
9-ALABANZA

