A la forma de Dios y no a la de los hombres
Pastor, Jorge L. Cintrón Calzada
Mensaje para ser predicado en el Pabellón de Oración de la Primera Iglesia Bautista de Cayey, Puerto Rico el 9 de julio de 2023, 10:15am
Texto Bíblico: Éxodo 2:12, 3:10
Entonces miró a todas partes, y viendo que no parecía nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena. Éxodo 2:12
Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel Éxodo 3:10
Moisés es conocido como el libertador de Israel
A los tres meses de nacido su madre, Jocabed, lo tomó y puso en una canasta y lo echo en el río. El Faraón egipcio había determinado que todo niño varón hebreo que naciera tenía que ser echado al río. La hija de Faraón fue al río a bañarse y vio la canasta. Al escucharlo llorando se compadeció del niño. La hija de Faraón accedió a la sugerencia que le hizo María, hermana de Moisés, que había estado a la distancia viendo que sucedería con el niño, de conseguirle una mujer hebrea para que le ayudase a criarlo. María buscó a Jocabed y la trajo ante la hija de Faraón quien le encomendó que le criase al niño. Así volvió Moisés al hogar materno hasta que creció.
Al crecer Moisés fue integrado a la familia de Faraón.
A la edad de cuarenta años Moisés salió un día del palacio de Faraón y vino a donde se encontraban sus hermanos del pueblo de Israel. Allí los vio en sus duras tareas. Allí vio a un egipcio que golpeaba a un hebreo. Viendo Moisés que estaban solos mató al egipcio y lo escondió en la arena.
Al hacer Esteban, el primer mártir cristiano, su defensa ante el concilio judío hizo referencia a este acto en el cual Moisés mató a este egipcio que maltrataba a un judío. “Cuando hubo cumplido la edad de cuarenta años, le vino al corazón el visitar a sus hermanos, los hijos de Israel. Y al ver a uno que era maltratado, lo defendió, e hiriendo al egipcio, vengó al oprimido. Pero él pensaba que sus hermanos comprendían que Dios les daría libertad por mano suya.” (Hechos 7:23-25)
Moisés es conocido como el libertador de Israel. Su primer acto como libertador de Israel fue un fracaso.
Primero; porque los israelitas no estuvieron dispuestos a reconocer su liderato. “Al día siguiente salió y vio a dos hebreos que reñían; entonces dijo al que maltrataba al otro: ¿Por qué golpeas a tu prójimo? Y él respondió: ¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros? ¿Piensas matarme como mataste al egipcio?” (Éxodo 2:13,14)
Segundo, porque el resultado de ese acto como libertador provocó que el miedo se apoderara de él. “Entonces Moisés tuvo miedo, y dijo: Ciertamente esto ha sido descubierto.” (Éxodo 2:14)
Tercero, ese primer acto como libertador provocó también que Moisés tuviera que huir de Egipto para escapar de la mano de Faraón. “Oyendo Faraón acerca de este hecho, procuró matar a Moisés; pero Moisés huyó de delante de Faraón, y habitó en la tierra de Madián.” (Éxodo 2:15)
Cometemos grandes errores cuando intentamos hacer las cosas a la forma nuestra, a la forma de los hombres
Las personas hoy por hoy tratan de empoderarse para lograr sus metas. Ese empoderamiento lo podemos ejemplificar con las expresiones: “yo puedo”; “todo lo puedo”. Ese concepto encierra una media verdad.
El verdadero empoderamiento se logra cuando uno hace lo que dice Filipenses 4:13: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13)
El verdadero empoderamiento se logra cuando estamos dispuestos a hacer las cosas a la forma de Dios y no a la forma de los hombres,
Moisés tuvo que esperar 40 años para poder regresar a Egipto y libertar a Israel de manos de Faraón.
Moisés tenía que adquirir varias lecciones para que aprendiera a hacer las cosas a la forma de Dios.
La primera lección que Moisés tenía que aprender era descubrir bien su identidad. ¿Quién era él?
Él era un judío. Moisés fue criado por su madre Jocabed; como un hebreo. Él se identificó con los judíos cuando vio el maltrato que sufrían los judíos. Mas resulta interesante que cuando él llegó a Madián su apariencia no era como de un judío. Al llegar a esta tierra Moisés salió en defensa de unas siete mujeres que estaban siendo perturbadas por unos pastores. Moisés interviene las defiende y les ayuda a sacar el agua del pozo. Cuando ellas regresan a la casa su padre se sorprende porque estaban de regreso más temprano de lo acostumbrado. A preguntas del padre responden: “Un varón egipcio nos defendió de mano de los pastores, y también nos sacó el agua, y dio de beber a las ovejas.” (Éxodo 2:19)
Los madianitas eran descendientes de Abraham por medio de su esposa Quetura. A Moisés le hacía falta aún aclarar algunas verdades de tendencia religiosa. Tenía que dejar de ser egipcio totalmente para poder estar listo para ser el libertador de los judíos.
Moisés tenía que aprender otra lección; cómo dirigir al pueblo durante la travesía hacia la libertad.
Esa lección la tenía que aprender desempeñándose en el oficio de pastor de ovejas. Guiar personas no es fácil, al igual que guiar ovejas tampoco lo es. Dios lo estaba preparando para que pudiera enfrentar los retos del desierto. Ser pastor implicaba estar solo con las ovejas. Tiempo para meditar.
Al acercarse Moisés a la zarza que ardía y no se consumía se estaba acercando a varias lecciones
Dios puede hacer realidad cosas que el hombre no se puede imaginar. Era imposible para el hombre pensar que una frágil zarza ardiese en llama y no se consumiera, pero allí estaba ante sus ojos.
Hay que estar dispuesto a humillarse y a depender de Dios. Dios le dijo: quítate las sandalias de tus pies. Quitarse las sandalias en aquel tiempo era un acto de humillación. Las sandalias eran la protección que tenía el pastor para sus pies. Quitarse las sandalias era quedar sin protección. Era depender de la protección que le ofrecía aquella voz que todavía Moisés no sabía que era.
Hay que conocer a Dios personalmente. “¿Quién le digo que me ha enviado? Yo soy el soy te ha enviado. El Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob.”
Moisés va a presentarle a Dios sus muchas deficiencias.
“Entonces Moisés respondió diciendo: He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz; porque dirán: No te ha aparecido Jehová. Y Jehová dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara. El le dijo: Échala en tierra. Y él la echó en tierra, y se hizo una culebra; y Moisés huía de ella. Entonces dijo Jehová a Moisés: Extiende tu mano, y tómala por la cola. Y él extendió su mano, y la tomó, y se volvió vara en su mano. ….. Le dijo además Jehová: Mete ahora tu mano en tu seno. Y él metió la mano en su seno; y cuando la sacó, he aquí que su mano estaba leprosa como la nieve. Y dijo: Vuelve a meter tu mano en tu seno. Y él volvió a meter su mano en su seno; y al sacarla de nuevo del seno, he aquí que se había vuelto como la otra carne. Si aconteciere que no te creyeren ni obedecieren a la voz de la primera señal, creerán a la voz de la postrera. Y si aún no creyeren a estas dos señales, ni oyeren tu voz, tomarás de las aguas del río y las derramarás en tierra; y se cambiarán aquellas aguas que tomarás del río y se harán sangre en la tierra.” (Éxodo 4:1-9)
“Entonces dijo Moisés a Jehová: !Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua. Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿O quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová? Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar. Y él dijo: !Ay, Señor! envía, te ruego, por medio del que debes enviar. Entonces Jehová se enojó contra Moisés, y dijo: ¿No conozco yo a tu hermano Aarón, levita, y que él habla bien? Y he aquí que él saldrá a recibirte, y al verte se alegrará en su corazón. Tú hablarás a él, y pondrás en su boca las palabras, y yo estaré con tu boca y con la suya, y os enseñaré lo que hayáis de hacer. Y él hablará por ti al pueblo; él te será a ti en lugar de boca, y tú serás para él en lugar de Dios.” (Éxodo 2;10-16)
Moisés tenía que aprender que a los que Dios llama, Dios los capacita.
Cometemos grandes errores cuando intentamos hacer las cosas a la forma nuestra, a la forma de los hombres
La Biblia lo que dice es “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13)
Haz las cosas a la forma de Dios
- Aprende las lecciones
- Descubre bien tú identidad. ¿Quién eres?
- Dios te va a dar las experiencias necesarias para que adquieras las lecciones que necesitas para hacer lo que él te ha encomendado.
- Dios puede hacer realidad cosas que tú no te puedes imaginar
- Tienes que estar dispuesto a humillarte y a depender de Dios
- A los que Dios llama, Dios los capacita.
- Tienes que conocer a Dios personalmente

